He escrito mucho sobre el aborto desde que se anunció por parte del Gobierno la intención de emprender la reforma de la ley en vigor, como uno de los proyectos estrella de esta legislatura. Muchas reflexiones y argumentaciones sobre los contenidos de la propuesta, sobre las consecuencias sociales de una reforma como la que se pretendía y también sobre el propio proceso político.

Me preguntaba en un artículo de hace unos meses, en este mismo espacio, si lo del aborto no iba a suponer un desastre táctico para el Gobierno y para el Partido Popular. Me preguntaba si en realidad, el Gobierno y el ministro Gallardón, no habían pisado un charco político que sólo les iba a reportar disgustos en cada uno de los pasos del proceso legislativo que le quedaba por delante al anteproyecto de Ley, dentro y fuera de su propio partido.

Ha hecho falta una reunión en Sigüenza y el buen oficio de una periodista como Lucía Méndez para comprobar que este planteamiento no iba del todo desencaminado y que, finalmente, se impone la evidencia de que no es buena idea legislar contra la opinión de la mayoritaria de la sociedad. Los intereses  y valoraciones electorales del Partido Popular, se han ocupado de demostrar lo equivocado que estaba el Gobierno y el ministro Gallardóncon esta iniciativa.

No es lo que esperaba. Me hubiera gustado que fueran los argumentos sociales, sanitarios y jurídicos que se han defendido tanto por la sociedad civil, como por muchas de las asociaciones profesionales del ámbito sanitario y jurídico que han emitido informes y opinión sobre la propuesta de anteproyecto del Gobierno, lo que hubiera pesado en esta decisión. Pero esto debe ser porque me interesa más el fondo de las cosas que la táctica política y entiendo poco sobre intereses electorales y reuniones en ciudades monumentales.

Prometo reformarme, pero mientras tanto, me pongo a trabajar en el apoyo a la campaña internacional del 28 de septiembre a favor del aborto legal, seguro y accesible, que será secundada en España por cientos de organizaciones feministas y otras muchas comprometidas con los derechos sexuales y reproductivos. Habrá movilizaciones, manifestaciones que ya están convocadas en muchas ciudades españolas, tanto si se confirma la retirada del anteproyecto de la Ley del aborto como si no.

Porque este no anuncio de retirada no oficial que hemos conocido, no ahuyenta ni mucho menos el fantasma de un retroceso en los derechos sexuales y reproductivos en España. Al contrario. Si no se entienden y se aceptan las miles las razones de fondo para retirar el anteproyecto, el riesgo de retroceso permanece. Sobre todo porque quedará intacto el empeño que parece mantener el ministro Gallardón, el discurso de las posiciones conservadoras que quieren prohibir el aborto y el recurso de inconstitucionalidad presentado en la legislatura anterior por el Partido Popular, que aún se cierne amenazante sobre nuestras cabezas. Así que queda mucha tarea de reivindicación e incidencia política.

Me consolaré pensando que sigue habiendo gente que aún apuesta por el fondo de las cosas, por alejar, en este caso, el estigma que la penalización del aborto supone para las mujeres. Si es usted de esta rara gente, tenemos una cita el 28.

Publicado en el Blog Ellas de @Elmundo.es