Por casualidad, de pura chiripa, ha caído en mis manos una información referida al Ministerio de la Vivienda. Me cuenta la prensa que, este Ministerio, va a incorporar a sus estadísticas la variable sexo, es decir, que va a intentar hacer estadísticas de género. Me alegro mucho por la noticia, pero será que me estoy haciendo mayor porque detecto un cierto grado de asombro y ese tonillo de “¦ “œvaya gilipollez”, que suele acompañar a las medidas relativas a las políticas de igualdad, cada vez que una se las topa fuera del ámbito especializado y he decidido iniciar una investigación sobre el tema.

Me documento y encuentro varias notas de prensa en las que, efectivamente, la noticia se trata con cierta sorpresa y estupor, como si esto fuera una ocurrencia de última hora, e incluso una imposición a la titular de este departamento ministerial. No doy crédito. Es posible que los 48 grados a la sombra de mi reciente viaje africano y el impacto que ha dejado en mi retina y en mi ánimo, me hayan desubicado, pero juraría yo que esto estaba aprobado en la Ley para la Igualdad Efectiva entre mujeres y hombres, aprobada en marzo del año pasado ¿no?

Por si acaso continuo mi documentación personal y vuelta a la realidad española con un breve repaso del artículo 20 de la susodicha Ley, que reproduzco (a ver si por cachos la gente se anima y se la lee)

  • Artículo 20. Adecuación de las estadísticas y estudios.
    Al objeto de hacer efectivas las disposiciones contenidas en esta Ley y que se garantice la integración de modo efectivo de la perspectiva de género en su actividad ordinaria, los poderes públicos, en la elaboración de sus estudios y estadísticas, deberán:
    a) Incluir sistemáticamente la variable de sexo en las estadísticas, encuestas y recogida de datos que lleven a cabo.
    b) Establecer e incluir en las operaciones estadísticas nuevos indicadores que posibiliten un mejor conocimiento de las diferencias en los valores, roles, situaciones, condiciones, aspiraciones y necesidades de mujeres y hombres, su manifestación e interacción en la realidad que se vaya a analizar.
    c) Diseñar e introducir los indicadores y mecanismos necesarios que permitan el conocimiento de la incidencia de otras variables cuya concurrencia resulta generadora de situaciones de discriminación múltiple en los diferentes ámbitos de intervención.
    d) Realizar muestras lo suficientemente amplias como para que las diversas variables incluidas puedan ser explotadas y analizadas en función de la variable de sexo.
    e) Explotar los datos de que disponen de modo que se puedan conocer las diferentes situaciones, condiciones, aspiraciones y necesidades de mujeres y hombres en los diferentes ámbitos de intervención.
    f) Revisar y, en su caso, adecuar las definiciones estadísticas existentes con objeto de contribuir al reconocimiento y valoración del trabajo de las mujeres y evitar la estereotipación negativa de determinados colectivos de mujeres.
    Sólo excepcionalmente, y mediante informe motivado y aprobado por el órgano competente, podrá justificarse el incumplimiento de alguna de las obligaciones anteriormente especificadas.

¿Dónde está la sorpresa entonces?, ¿será que en las estadísticas que realiza este Ministerio no es importante lo del sexo de las personas? ¿será que las personas especializadas en vivienda de este país, no creen que hombres y mujeres tengan dificultades diferentes de acceso a la vivienda? Yo diría que sí. Diría que en tanto la situación económica de las mujeres y hombres de este país es evidentemente desigual, su oportunidad de realizar una inversión como la compra de una vivienda o el gasto en alquiler, es distinta. Además, diría que debería interesarnos cómo afrontan este tipo de coste los hombres y las mujeres, y que, personalmente, me interesa este dato, incluso reconociendo que en el contexto social en el que vivimos, la inversión y el gasto en vivienda es conjunta y compartida en la mayor parte de los casos, porque sospecho que el esfuerzo económico para unas y para otros no puede ser el mismo, aunque sea compartido. Confirmo, parcialmente, mi sospecha con las encuestas sobre Presupuestos familiares y Condiciones de Vida del INE.

A estas alturas de la investigación, empiezo a sospechar que el problema debe ser que las estadísticas del Ministerio de la Vivienda, no recogen datos sociodemográficos, es decir, que solo recogen datos sobre los aspectos físicos, (número de viviendas construidas, número de ladrillos empleados, tipología de cerramientos alumínicos para ventanas, precio y metros cuadrados de la vivienda, y similares datos). Tecleo http://www.mviv.es y compruebo que la actividad de estadística y estudio tiene una dimensión considerable dentro de este Ministerio. En contra de mi pensamiento inicial encuentro, varios estudios y tablas de datos demográficos y sobre circunstancias personales de la población en relación con la vivienda. Lógico si pensamos en los motivos para la creación de este ministerio y el contexto social que lo justifica.

En la mayor parte de ellos, (inmigración, edad), no encuentro referencias al sexo de las personas estudiadas, pero el tono de este post se lo debo a la “œEncuesta sobre vivienda principal en el periodo 2002-2006″, que tiene una amplia introducción en la que explica los diferentes conceptos que se utilizan para realizar el estudio y presumo qu la inmensa mayoría de las investigaciones que se hacen sobre vivienda y hogares. En este documento encuentro el siguiente concepto:

  • 3. Persona principal del hogar
    La persona principal es aquella que sirve de referencia para poder reconstruir las relaciones de parentesco y convivencia dentro del hogar. También se puede considerar persona principal a aquella que las demás personas de la familia o miembros del hogar reconozcan como tal.

Y como tengo la imaginación florida, imagino a una encuestadora del Ministerio llamando a la puerta de mi casa y preguntándome por la persona principal del hogar”¦- Sin duda, es mi hija – le respondo-. Su padre y yo coincidimos en ello, con lo que cumplimos la segunda parte del requisito exigido por la definición de la encuesta, y en cuanto a la primera que le voy a contar, la convivencia dentro del hogar se ha reconstruido desde que ella llegó… Ah, que no era eso, (imagino la cara de la encuestadora) que lo que quiere usted saber es quien lleva los pantalones en casa”¦ Dejemos la imagen onírica en este punto.

En esta encuesta sobre vivienda, encuentro que todos los análisis sociales sobre acceso y titularidad de la vivienda se construyen a partir de esta declaración sobre quien es la persona principal del hogar que hace la persona encuestada. Para hacerse una idea, se recogen los siguientes datos:

Variables sociodemográficas de la persona principal del hogar
Clasificación de la actividad económica desarrollada
Aquí se trata de clasificar a la persona principal en función de la actividad económica desarrollada.
“¢ Trabajando, ocupado (personas con empleo)
“¢ Población parada o desempleada
“¢ Estudiante o en formación
“¢ Personas que se ocupan de su hogar
“¢ Jubilados o prejubilados
“¢ Otros
Clasificación de la situación profesional 
“¢
 Personas con una actividad por cuenta propia
“¢ Personas con trabajo por cuenta ajena o asalariadas
“¢ Ayuda familiar
“¢ Miembro de cooperativas
Clasificación de la formación 
Aquí se trata de clasificar a la persona principal en función de su formación académica.
“¢ Sin estudios
“¢ Estudios primarios y similares
“¢ Bachiller elemental, EGB, ESO, FPI ( grado medio) y similares
“¢ Bachiller superior, BUP, COU, PREU, FPII ( grado superior) y similares
“¢ Estudios universitarios
“¢ Otros

Todos ellos datos sin duda de mucho interés sociodemográfico, en relación con la persona principal del hogar de la vivienda adquirida, que debe ser, en todos los casos, asexuada, y que podemos encontrar a lo largo de un enorme documento, convenientemente clasificados por cada una de las comunidades autónomas. Sin duda, apreciar las diferencias entre La Rioja y Murcia en relación con el nivel de estudios de las personas declaradas como principales en cada uno de los hogares adquiridos en el periodo 2002-2006, o las diferencias existentes entre las personas empleadas por cuenta propia y miembros de cooperativas, (tasa, tendencia y evolución), deben ser fundamentales para el diseño de las políticas de vivienda.

La pregunta es ¿son estas diferencias más significativas que el sexo de las personas titulares de la propiedad de las viviendas adquiridas en este mismo periodo? Lamentablemente nunca lo sabremos, porque el dato no ha sido recogido convenientemente, ni explotado en el análisis de los datos.

¿Qué problemas tenemos con el sexo y la distribución de los derechos entre mujeres y hombres, para que nuestras cabezas urdan estrategias tan complicadas para ocultar lo evidente? (para curiosas de la metodología, ver cómo figura la variable en el cuestionario, al final del documento, y sacar vuestras propias conclusiones sobre porqué se desprecia el dato en el análisis de este estudio).

Y ahora es cuando yo me pongo feminista radical para decir que el patriarcado y el sexismo imperante, han decidido privarnos de esta información ocultándola detrás de la denominación  persona principal del hogar, que por muy claro que esté el concepto en el marco de las estadísticas sobre vivienda, vaya usted a saber que es lo que significa para cada una de las personas encuestadas. Pero no, que hoy estoy muy tranquila y conciliadora. Prefiero reflexionar sobre la mejora de la calidad que para estos estudios va a suponer la incorporación de la variable sexo y el mayor conocimiento de la realidad sobre el acceso a la vivienda de las personas en España, eso sí, en las encuestas que se hagan a partir de ahora. Me vuelvo a alegrar de la decisión tomada por el Ministerio y me preparo para felicitar a la proxima encuestadora que, con este motivo, llame a mi puerta.

En realidad, creo que me he escrito este post para poder imprimirlo la próxima vez que alguien me pregunte si es realmente importante incluir el sexo entre las variables de las encuestas públicas. Mil disculpas por mi sentido práctico y mi falta de pudor.