La sustitución temporal de una persona elegida en las urnas como representante popular por motivos de salud, o cualquier otra causa relacionada con la situación personal, incluyendo los permisos de maternidad y paternidad, no está resuelta en la legislación vigente.

Lo digo, porque a la vista de la atención mediática que casos como el que en estos últimos días hemos conocido del Ayuntamiento de Burjassot, una diría que se trata de situaciones sorprendentes y excepcionales, pero en realidad son parte de la normalidad; está en las normas. Sin embargo despiertan un enorme interés y se repiten en los medios de comunicación periódicamente, curiosamente casi siempre cuando la causa de la dificultad para la representación es la maternidad. No conozco ningún caso que haya alcanzado esta atención mediática, en el que la motivación haya sido una operación de menisco, por ejemplo, o casos de diputados yendo a votar recién salidos de un tratamiento de quimioterapia, que los ha habido. Ya es casualidad, o no, porque seguro que esto tiene mucho que ver con la estética. Donde va a dar la imagen de una joven concejala con bebé a cuestas, que la que un concejal cincuentón con muletas y férula de rodilla.

Sea como fuere, si un representante político, en casi cualquier ámbito, diputado, senadora, alcaldesa, concejal o diputada regional, enferma y ha de guardar cama, se pierde un voto de la soberanía popular, o se obliga a un esfuerzo que, obviamente, va contra la razón y los derechos individuales. En el tiempo de las nuevas tecnologías y el respeto por la igualdad y los derechos de las personas, no hemos conseguido arreglarlo, ya que parece que legalmente existen algunos obstáculos que podrían llevarnos incluso a la inconstitucionalidad de casi cualquier medida. En el Congreso de los Diputados se han presentado varias iniciativas para promover un voto no presencial que el actual desarrollo de las nuevas tecnologías permitiría con total garantía, y que sería un alivio importante para estos casos, pero parece que nunca ha acabado de cuajar. Y si el Congreso no lo hace, qué le vamos a pedir a los ayuntamientos.

El resultado son imágenes como las del pleno del Ayuntamiento de Burjassot, de voto en bata de piqué rosa, en la sala de conferencias del hospital comarcal. Un pleno amenazado de nulidad por celebrarse fuera del municipio y alega el alcalde causa mayor.

Son las consecuencias de no tener previsto que representantes de la soberanía popular se indispongan. La política, o al menos su ejercicio, ignora que somos personas que enfermamos, que somos mujeres que parimos y que, todas y todos, tenemos obligaciones y necesidades personales que atender, incluso cuando estamos desempeñando funciones de representación popular. La política, debería trabajar mucho más en la compatibilidad de estos dos ámbitos, esenciales para el bienestar y la felicidad de las personas, que de eso se trata también en relación con las personas que la ejercen. Si no son ni para ellos y ellas, qué podemos esperar las demás personas en este terreno.

Felicidades a Olga Camps por su maternidad y, como ciudadana, mil disculpas por los trastornos que la imprevisión sobre este tema le haya podido causar. Me gustaría decirle a Alicia, esa niña recién llegada, que estamos trabajando para que esto no le pase nunca a ella, si llega el caso, pero me temo que no puedo comprometerme. A ver si a base de reiteración alguien se decide.

Publicado en el Blog Ellas de @Elmundo.es