España ha bajado cuatro puestos en el ranking de los mejores países del mundo para ser madre, según el informe anual que hace Save the Children desde hace más de una década. Hemos pasado al puesto 16, por detrás de nuestros vecinos, Francia y Portugal.

A la cabeza, continúan estando lospaíses nórdicos. Ocho de los diez primeros países del ranking son europeos. A la cola, los países más pobres del mundo como Niger o Afganistan. Ocho de los diez peores países del mundo para ser madre se encuentran en el África Subsahariana, donde existe el dicho de que una mujer embarazada tiene un pié en la tumba.

Para la elaboración de este informe Save the children utiliza diferentes datos e informaciones, particularmente relacionadas con cuestiones sanitarias, de salud y calidad de vida. Así advierte de los peligros de la malnutrición, no sólo para la esperanza de vida de niños y niñas (en Niger casi uno de cada siete muere antes de los cinco años), sino para la salud de las futuras madres. Una niña malnutrida sufrirá mayores riesgos para su salud cuando sea madre y dará a luz bebés más débiles.

Salir de la parte baja de esta tabla tiene que ver, sobre todo con mejoras en las cuestiones directamente relacionadas con la salud, la esperanza de vida, la atención sanitaria, el acceso a métodos anticonceptivos y la erradicación de la pobreza. Pero no son estos los únicos indicadores que se utilizan en este ranking.

En la cabeza de la tabla  los elementos que diferencian a los estados no son tanto aquellos que tienen que ver con los aspectos de la salud, la nutrición o la esperanza de vida. De hecho Noruega, el mejor país para ser madre tiene una esperanza de vida para las madres de 83 años, dos años menos, que las madres en España.

Son los aspectos sociales los que establecen la diferencia entre los primeros clasificados, es decir, las posibilidades que tienen las madres de acceder y permanecer en el empleo, en la participación política o los años de educación recibida. Lo que establece la diferencia en los primeros puestos del ranking es que la maternidad no sea un obstáculo para el acceso y el disfrute de los derechos de las mujeres. Que las madres no sean más pobres que otras personas, que no tengan que renunciar a su carrera profesional porque existen unas adecuadas condiciones de permisos y flexibilidad en las relaciones laborales, o que puedan participar en la vida pública y política de su país.

Resulta reconfortante que una organización que actúa en defensa de menores y que hace este informe pensando especialmente en el bienestar de los niños y las niñas, incluya la independencia económica de las madres y su acceso y efectivo disfrute de los derechos básicos de ciudadanía como un elemento directamente relacionado con un mejor presente y futuro para ellas y ellos. Y no puedo estar más de acuerdo.

Proteger la maternidad es esto. No sólo una adecuada atención sanitaria y el cuidado de los aspectos relacionados con la salud, que deben ser objetivos fundamentales tanto en los propios países como para las políticas de cooperación al desarrollo. También es construir un buen contexto social en el que las mujeres que son madres no tengan que hacer renuncias que reduzcan sus posibilidades de desarrollo personal y económico.Que ser madre, no tenga efectos negativos sobre el itinerario de vida de las mujeres y que no provoque situaciones de exclusión de la participación laboral o política.

Hemos perdido cuatro puestos en un año. La crisis económica  y la inseguridad en el empleo, seguro que ha tenido mucho que ver en este retroceso. Al año que viene podremos ver qué consecuencias han tenido las recetas anti-crisis que se nos están aplicando, reformas laboral y sanitaria incluidas, sobre este ranking. No auguro muy buen resultado para el próximo informe.

Publicado en el Blog Ellas de Elmundo.es