Se acerca la conmemoración del día internacional contra la violencia de género, 25 de noviembre. Como siempre por estas fechas crece el interés informativo en relación con las medidas y los casos de violencia en nuestro país y he querido dedicarle un espacio en este blog al tema, con algunas de las últimas noticias que han llamado mi atención en este sentido.

Hoy mismo podemos encontrar la noticia de que la audiencia de Cantabria dice, que en una relación de noviazgo, no puede haber violencia de género. O sea, que un propio de 16 años puede acosarte, amenazarte a ti y a tus amigos, montarte escándalos callejeros hasta convertir tu vida en un infierno, todo ello porque no quieres continuar una relación afectiva con él, pero esto no es violencia de género, sino episodios relacionados con el enamoramiento adolescente, siempre según la audiencia de Cantabria.

Y quiero que ahora la Audiencia de Cantabria nos explique cómo se supone que debemos explicarles a los y las adolescentes qué es la violencia de género en las relaciones afectivas. Si no conceptualizamos como violencia de género lo que se produce en su realidad cotidiana, cómo podemos pedirles no repitan estos comportamientos cuando sean mayores. Desde luego nosotras, Fundación Mujeres, que trabajamos en la prevención de la violencia de género con adolescentes, no sabemos cómo hacerlo.

Quiero poner este contenido de resolución judicial al lado de las palabras que utilizó en su defensa el hoy ya declarado culpable por quemar a su novia hace unos meses en la localidad de Alcalá de Henares que dijo, textualmente, que “no la quería tanto como para matarla”. Seguramente, pensaba este señor, que si no hay amor verdadero tampoco hay violencia de género y vista la sentencia anterior, parece que no era tan mal argumento como inicialmente me pareció. Cabe preguntarse si este asesino comparte fuentes educativas o culturales con alguna de las personas responsables de la redacción de la sentencia dictada por la audiencia de Cantabria.

Desde luego es una pregunta retórica, pero valga esto para denunciar que seguimos estando rodeadas de un potente argumentario patriarcal, profundamente machista y despreciativo para con los derechos de las mujeres y tremendamente tolerante con las agresiones que se producen contra las mujeres en las relaciones de pareja. Nuevas versiones readaptadas del crimen pasional, del que parece no podemos librarnos ni con agua caliente.

Por último en este recorrido de perlas varias, no puedo dejar de mencionar la tribuna aparecida ayer en el diario El Pais titulada Revanchismo de Género y firmada por el escritor Enrique Lynch, que dice cosas como la siguiente:

El revanchismo “de género” es lo que ahora se airea y se difunde por innumerables medios públicos y privados y que, en un país vergonzantemente árabe y misógino como es España, no sólo bastardiza una cuestión -la relación entre hombres y mujeres- que es de una enorme complejidad, sino que subsidiariamente no ha hecho sino aumentar de forma alarmante la tasa anual de actos de violencia machista al lanzar a las mujeres al choque con machos ignorantes y brutales, hombres que -nunca olvidemos esto- han sido gestados, amamantados, criados y formados por mujeres. Bestias educadas por féminas, bárbaros que, más tarde o más temprano, caerán sobre ellas de forma implacable.

Más o menos que las mujeres, responsables de la educación de esas bestias pardas a las que llamamos hombres, nos da ahora por reclamar la igualdad y claro, pasa lo que pasa. Él ya nos ha advertido, así que no nos quejemos si luego nos matan, ya que debe caer sobre nuestras conciencias su profecía de que los crímenes de mujeres van a aumentar con tanta reclamación de la igualdad. Ahí queda eso.

Lo siento, pero no. Parece que este año tampoco hará buen tiempo en la conmemoración del día 25 de noviembre. No será este año tampoco el que consigamos que la condena social a la violencia contra las mujeres sea unánime y sin fisuras.

Menos mal que la Corte Interamericana ha fallado hoy a favor de las mujeres víctimas de ciudad Juárez, condenando al Gobierno mexicano por pasividad ante el feminicidio que se vienen cometiendo en esta ciudad, a la vista de todo el mundo, y que no ha habido forma de poder juzgarlo dentro del Estado de Mexico. Por fin las palabras de diferentes funcionarios de este país, incluidos el fiscal general, diciendo que la forma de vestir y la forma de vida de estas mujeres, de quienes dijo que no iban precisamente a la iglesia, podían justificar sus muertes.

Seguiremos.