Ayer estuve en la presentación del un libro de Consuelo Barea y Sonia Vaccaro, titulado “El pretendido síndrome de alineación parental” que viene a poner un poco de cordura en el debate social que en torno al SAP.

No voy a extenderme mucho en torno a los contenidos del acto, ni sobre la crítica de la nefasta utilización judicial que se está haciendo de este pretendido síndrome en nuestro país, en primer lugar porque ya lo he expresado en otros artículos de este blog y, en segundo, porque seguro que las autoras lo cuentan mucho mejor que yo.

El asunto es que en el acto de presentación estuvieron varias mujeres que llevan a sus espaldas varios años de pelea judicial relacionada con la custodia. Madres que no están con sus hijas e hijos, que han visto como tras la ruptura matrimonial, lejos de librarse del acoso de sus ex parejas, han iniciado un itinerario por el túnel de la justicia en este país, que parece no tener fin. Mujeres a las que se juzga por las malas relaciones de sus exparejas con los hijos e hijas de ambos y que, entre otras cosas gracias al pretendido SAP, encuentran un muro de incomprensión y descrédito difícil de soportar. Mujeres acusadas por el sistema de ser malas madres, frente a individuos a los que se les perdona todo bajo el paraguas de la duda razonable y la tibieza de la vara de medir que se les aplica.

Pocas asimetrías son tan gráficas, tan palpables y sangrantes como la valoración del cuidado y atención a menores se hace para con las madres y con los padres en relación con la custodia tras la ruptura de la convivencia, en los casos en los que existe conflicto entre los progenitores. Es difícil creer lo que está pasando, pero los relatos en primera persona que se escucharon en este acto dejan poco lugar a la duda. Casos como el reciente de María Salmerón en Sevilla, también ilustran este despropósito.

Ayer compartí un rato con estas mujeres, con Esther, con Puri, con María, también con sus madres, que no dan crédito a lo que están viviendo. Sus historias son tremendas, pero es aún más impresionante la dignidad de su pelea.

Si cada vez que escucho y leo los argumentos de algunas organizaciones que defienden la imposición judicial de la custodia compartida o están dedicadas a publicitar el SAP como un instrumento judicial válido en la resolución de los conflictos de custodia, no puedo evitar ver que son muchos otros los intereses que están encima de la mesa, ayer estuve con mujeres capaces de tragarse las lágrimas y de mostrarse fuertes con el corazón roto, para conseguir una convivencia digna con sus hijas e hijos. Y como no puedo prescindir ni evitar las evocaciones de la sólida formación que recibí, la imagen del juicio del rey salomón estuvo jugueteando por mi cabeza durante todo el día. Los derechos de las y los menores no se defienden con divisiones y repartos, sino con acuerdos y decisiones judiciales lógicas, y ellas lo saben y lo demandan.

Ayer estuve con mujeres que me demostraron que he tomado partido por la postura correcta y que merece la pena seguir insistiendo en la dirección de la reivindicación de los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades y de trato en todos los temas, pero particularmente en éste. Merece la pena escucharlas y están dispuestas a contarlo.

Las podéis encontrar en http://plataformalunarm.foroes.net/