Fundación Mujeres

Mientras sus maridos discuten sobre la necesidad de tomas medidas contra el cambio climático, en “mangas de camisa debido a las altas temperaturas reinantes” (comentario literal que he escuchado esta mañana en la radio), las primeras damas visitan al Papa convenientemente ataviadas para la ocasión, ¡Con el calor que dan las medias oscuras en esta época del año! (Esto último es mío)
Lo siento, pero he visto esta mañana la imagen en la prensa y no me he podido resistir. Este tema de las cumbres paralelas de las primeras damas me tiene completamente impresionada, particularmente desde un punto de vista estético, y casi parece ya, un culebrón en este blog.
Solo me queda añadir: ¡Viva Sudáfrica! (La valiente del vestido azul, aunque sólo sea una de las primeras damas de su país ya que comparte el honor con las otras esposas del presidente ¿por qué estará sola en la foto?). Por cierto, sigo echando de menos al señor Merkel.
Licenciada en derecho, especialista en políticas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, especialmente en el mercado laboral.
Directora de la Fundación Mujeres desde el año 2001.
julio
Julio 12th, 2009 at 13:40
¿Ay cosas que no entiendo en democracia?
Anna GONZÁLEZ BATLLE
Julio 12th, 2009 at 14:01
A través de l’amiga Herminia Fajardo (y de Ángeles Álvarez) he llegado a tu post y lo he enlazado en EL MIRADOR DE LES DONES / el mirador de las mujeres. Saludos. Anna
http://miradordones.blogspot.com/2009/07/w8-les-altres-primeres-dames-del-g8.html
Carmen RM
Julio 21st, 2009 at 18:19
Yo también me quedo sorprendida, aunque no tengo nada que ver con esa empresa católica, y no entiendo a las mujeres por no darse cuenta que apoyan a la peor institución que va contra nosotras. Es una foto para difundir por todos los sitios, para que veamos hasta donde se puede llegar haciendo el ridículo.
Van perfectamente ataviadas para el funeral en donde se pierde la vida y se practica la superstición.
Franesco
Julio 24th, 2009 at 12:53
Imagino que el señor Merkel, como sucedía con el de la señora Tatcher, tienen un cierto concepto de lo que supone la dignidad personal. Si las esposas de estos dirigentes no lo tienen de sí mismas, allá ellas, pero que luego no se quejen quienes protestan por sus comentarios acerca del tamaño de las faldas.
¡Muy buena crítica!