La prensa no deja de ser para mí fuente de sorpresas.

Leo hoy, en las letras grandes de diferentes medios, especialmente de aquellos que están siendo particularmente críticos con la propuesta de modificación de la regulación del aborto en España, que la Ministra de Igualdad, Bibiana Aido, declara que si ella se quedara embarazada en este momento, seguiría adelante con el embarazo. Vaya por delante que las declaraciones, sin más consideración que lo que dicen, no me parecen mal, sólo me asombra la valoración informativa que de ellas se ha hecho.

Sin duda debe ser noticia. Pero no puedo evitar la siguiente reflexión:

Instituto Nacional de Estadística, sección demografía y población, tablas relativas al movimiento natural de la población. Según la información de este organismo, que puede ser fácilmente consultada en Internet (www.ine.es) en el año 2007, hubo un total de 484.319 partos, de mujeres, claro, que dieron como resultado un total de 492.527 nacimientos.

Es decir, casi medio millón de mujeres al año se quedan embarazadas y deciden seguir adelante con su embarazo. Es decir, insisto, la inmensa mayoría de las que se quedan embarazadas, continúan adelante, como lo haría la Ministra de Igualdad. Por aclarar del todo el tema, en términos generales, existen una proporción de casi uno a cinco de que un embarazo termine en parto que en interrupción voluntaria, si descartamos los abortos espontáneos, que también los hay.

Me pregunto si el hecho de que estas declaraciones sean noticia de titular, cuando no expresan otra cosa que lo que la mayoría de la población haría en esta situación, es porque estos medios pensaban que la Ministra se estaba haciendo una ley para ella. Claro que también he leído esta mañana a un señor, de estos de cuyo nombre no quiero acordarme, que destacaba como elemento esencial del tono de la propuesta del reciente anteproyecto presentado por el Gobierno, el hecho de que estén implicadas dos ministras solteras y sin hijos, (a la sazón Aido y Jiménez). Sin comentarios.

Este debate / castigo sobre la modificación de la regulación del aborto en España, lleno de ocurrencias periodísticas y publicitarias y argumentos efectistas magnificados por los medios, que se convierten de forma inmediata en base argumental de barra de bar, acabará por confundir a todo el mundo (ya se que algunas pensareis que a vosotras no, pero somos pocas). Y si no, el ejemplo de la literatura que ya hay vertida sobre las menores de 16 y 17 años o, la mejor de todas, lo de que ésta es una propuesta de ley machista. Pero sin duda son dos temas que merecen comentario a parte. Otro día.