Tras más de cinco años publicando los jueves en el Blog Ellas de Elmundo.es, dejo esa colaboración. También dejaré de escribir en este blog personal, al menos de momento.

Contribuyen a este abandono diferentes motivos, algunos relacionados con El Mundo y otros no. Tenía pensado desgranar los motivos relacionados con el hecho de que el Blog Ellas hubiera perdido la confortabilidad y los estímulos que tenía para mí. Pero me lo he pensado mejor. A fin de cuentas lo evidente no precisa de glosa y el que yo me quede a gusto no justifica añadir mayores dificultades a quienes desde diferentes posiciones, quieren seguir la senda de los objetivos que a mí misma me llevaban a escribir semana tras semana. El daño gratuito es la mejor manera de viajar al infierno y no estoy yo para ese viaje.

Pero lo cierto es que la mayor parte de los argumentos no tienen que ver con @Elmundo.es sino conmigo misma. Decía la semana pasada, en el que se ha convertido en el último post que publicaré en un medio de comunicación, al menos de momento, que cuando comencé a alimentar este blog personal primero y después el Blog Ellas, había muchos menos contenidos en los medios sobre igualdad y feminismo. Ahora, afortunadamente, hay muchos más, por lo que decae el estímulo militante del consabido “hay que estar” que me ha animaba a escribir cada semana. De hecho hace tiempo que creo que mi momento de escribir y contar cosas sobre el feminismo, las políticas de igualdad y las mujeres desde la opinión ha terminado. Y cuando una no está segura, lo mejor es ir a otra cosa, mariposa.

Así que voy a dejar de escribir este tipo de artículos, al menos durante una temporada. Necesito algún momento de reflexión sobre si realmente el contar con espacios de opinión en los medios de comunicación es una estrategia que nos lleva a algún sitio o no. Muchas me diréis que sí, y evidentemente a algún sitio nos lleva, pero no estoy segura que sea el lugar donde a mí me gustaría llegar, tanto desde lo personal, como desde lo colectivo.

Dejo muchos agradecimientos pendientes, tanto para las personas responsables y trabajadoras y trabajadores de El Mundo (a quienes mando mucho ánimo), que siempre me han tratado muy bien, como para todas aquellas que me seguían jueves a jueves. Pierdo, además, el placer de tener de lectora a mi madre, que ayer mismo por la noche, me llamaba para preguntarme qué había pasado con mi artículo de los jueves. Qué le vamos a hacer. Espero no defraudar a nadie. Nos vemos por ahí, en cualquier mani.