Nos dejó la resaca del 8 de Marzo. Ese día en que las feministas nos dedicamos a explicar que no es un día como el de San Valentín ni nada parecido y en el que, afortunadamente, conservamos la estupenda costumbre de salir a la calle. Ahora somos más, ocupamos calles más anchas, y cantamos menos a la maricarmen, a manolito o la bella lola, pero está muy bien. Sólo en Madrid, más de 15.000 personas, mujeres y hombres, participamos en la mani convocada por el movimiento feminista, pero hubo muchas más manifestaciones y concentraciones en todaEspaña.

También se ha convertido en un día de referencia institucional sobre temas de igualdad. Pocas instituciones y organizaciones quedan que no hagan ese día un gesto, un acto, una propuesta, un manifiesto. No hay agenda que lo resista, ni forma humana de hacer seguimiento a las propuestas que se hacen.

Una de las propuestas que ayer acaparó los titulares fue una Proposición no de Ley presentada por los grupos parlamentarios de Compromís yPodemos para cambiar la denominación del Congreso de los Diputados y dejarlo sólo en Congreso, fundamentando la petición en el uso de lenguaje inclusivo y no sexista.

Yo me enteré de la propuesta, gracias a una llamada de un medio de comunicación mientras asistía a la entrega del I Premio Luisa de Medrano, creado por el Instituto de la Mujer de Castilla la Mancha para la conmemoración de este día, concedido en su primera edición a título póstumo a la Fiscala Soledad Cazorla Prieto y, aunque hice una primeravaloración rápida, con más calma les explico.

El art. 14 de la Ley Orgánica para la Igualdad efectiva entre mujeres y hombres, aprobada en el 2007, establece como principio general del funcionamiento de los Poderes Públicos el uso de lenguaje no sexista. Se supone que el abuso de genéricos masculinos o la no utilización correcta del género gramatical para comunicar, legislar, administrar o procedimentar los actos de los poderes públicos deberían reducirse a situaciones en las que no se produzcan equívocos y no oculten la participación de las mujeres.

No es la primera vez que se plantea este debate respecto de la denominación del Congreso de los Diputados. De hecho han transcurrido 9 años desde la aprobación de la Ley y lo extraño es que el propio Congreso no haya promovido el cambio, sobre todo porque algunas diputadas lo han planteado con anterioridad, en desarrollo de la Ley de igualdad. Pero no ha sido así.

Y me debato en continuar este artículo con una reflexión sobre por qué nos parece tan normal que la legislación en materia de igualdad no se cumpla, o profundizar en ese maravilloso debate, que tanto juego da, sobre el uso correcto del genérico masculino que nos recomienda nuestra querida y nunca suficientemente bien nombrada Real Academia Española de la lengua. Casi me dan ganas de plantear un debate, pero como ya les han preguntado a ustedes sobre este tema y visto el resultado, parece que corro el riesgo de que me contesten como las representantes parlamentarias delPP, que esto es una tontería, así que mejor lo resuelvo yo misma y me decanto por lo segundo.

Si yo les dijera que el Congreso de los Diputados está compuesto por diputados y diputadas, a eso le llamaríamos reiteración innecesaria, según la RAE y cargante para muchas personas. Pero si yo les dijera que los titulares de la Junta de Portavoces del Congreso de los Diputados son los diputados elegidos por los diferentes grupos parlamentarios, es posible que quienes le tienen fe al genérico masculino y no gustan de la reiteración, entendieran que algunos son diputados y otras son diputadas, como su composición, como dice la RAE, y no, habría que clarificar que todos son diputados del sexo masculino para dar una información completa.

Y si les digo que las Comisiones Legislativas del Congreso de los Diputados, están presididas por los diputados que han sido propuestos y pactados por los diferentes grupos, y ustedes entendieran nuevamente que estoy utilizando un genérido inclusivo, podrían llegar a la conclusión de que algunas de las 17 comisiones legislativas estarán presididas por diputados del sexo masculino en unos casos y otras por diputadas, por lo que nos volveríamos a equivocar porque solo una de las comisiones, la de igualdad por supuesto, está presidida por una diputada, singular, eso sí, del sexo femenino.

Podría seguir con un repaso de otras distribuciones de cargos entre diputados y diputadas que conforman el Congreso de los Diputados, y con la salvedad de la Mesa, donde la mayoría de los diputados que la conforman, son diputadas, los puestos de resposabilidad son mayoritariamente para los diputados del sexo masculino. Es decir, en todos los casos el uso del genérico masculino nos lleva a equívocos sobre la participación y el papel de diputados y diputadas en el funcionamiento del Congreso de los Diputados y las preferencias de los grupos para nombrar los principales cargos, y esto complica la comunicación cuando queremos hablar sobre este tema, empezando por el propio nombre de la Cámara. Y como el lenguaje debe servirnos para entendernos, sólo decirles que creo que aplicar el principio general del artículo 14 de la Ley de igualdad, en relación con el lenguaje no sexista en el funcionamiento de los Poderes Públicos puede ser una buena cosa, incluso aunque ustedes piensen que les da lo mismo saber si sus señorías son diputados o diputadas, pero a la Ley no, a la composición de las listas electorales tampoco y a una parte importante de los ciudadanos y las ciudadanas representadas en esta cámara, puede que tampoco, por ejemplo a las 15.000 personas que fuimos a la mani de Madrid del 8 de marzo, no nos da igual.

Por lo tanto, sí, me gusta la propuesta de Compromís y Podemos. Llega un poco tarde, aunque visto cómo se distribuyen los puestos de responsabilidad una vez se entra en la Cámara, igual debemos mantener el nombre genérico en estricto masculino un poco más, por ir avisando a sus señorías del sexo femenino que se “cuelan” en una institución que no las nombra y prefiere conservar una denominación de un tiempo en el que no había diputadas, de lo que las espera una vez dentro.

Publicado en el Blog Ellas de @Elmundo.es