A punto de conmemorar un año más el día 8 de marzo, Día internacional de las mujeres, embocamos la semana conmemorativa con malas noticias relativas a la participación laboral de las mujeres.

Hace unos días gracias al informe anual que realiza Secretaría Confederal de Igualdad UGT sobre brecha salarial, supimos que la brecha salarial entre mujeres y hombres creció en España en el 2013. El salario medio que las mujeres trabajadoras percibieron al año fue de 19.514,58 euros, mientras que el de los hombres fue de 25.675,17 euros, una diferencia de 6.160,91 euros anuales que supone un 24% de diferencia salarial. Si consideramos la retribución media a la hora la brecha disminuye un poco y se coloca en el 19,3 %.

Estas diferencias no sólo están por encima de la media de la UE, con una diferencia salarial media de 16,3% en la retribución media por hora, sino que están creciendo en los ultimos años en España, en contra del comportamiento general europeo que es de un ligero descenso.

La brecha salarial entre mujeres y hombres no tiene una relación directa con los ciclos económicos, de hecho, durante los primeros años de la crisis, estas diferencias salariales entre mujeres y hombres disminuyeron. Pero las razones no estaban relacionadas con la mejora de las condiciones laborales de las mujeres sino con una precarización general de las relaciones laborales y los salarios que afectó inicialmente de forma más virulenta a los sectores y económicos más masculinizados como la construcción y la industria, pero que acabó llevándose por delante el empleo y precarizando las condiciones laborales de las mujeres.

Pero si lo peor de la crisis ha terminado afectado a trabajadores y trabajadoras de igual manera en términos de precariedad salarial y de condiciones laborales, la pregunta es si el crecimiento prometido se repartirá en la misma medida o si, aprovechando el tirón, las mujeres no se beneficiarán o, al menos no en la misma medida, de los datos de la tímida recuperación. La pregunta es retórica, por supuesto, porque es una predicción formulada desde hace mucho por quienes trabajan en este ámbito, pero para quienes no se lo crean, dos botones de muestra.

El primero es el ejemplo es el caso de dos de las grandes economías de la Unión Europea, como Alemania y el Reino Unido, que tienen cifras de brecha salarial también por encima de la media europea y superiores a la de España con 21,6% y 19,7% respectivamente. No parece que sus propuestas de crecimiento incluyan la eliminación de las desigualdades. No.

El segundo es la evolución de los datos del desempleo en España. Tomando como referencia el paro registrado en el último año, el desempleo masculino ha descendido un 10,69% mientras que el descenso del desempleo femenino es sólo el 5,54%. Las mujeres desempleadas son ya el 54,5% del total de paro registrado, y sólo el 46,38% de las personas afiliadas a la seguridad social en el mes de febrero de 2016 según los datos que acabamos de conocer ayer mismo.

Esos mismos datos que nos cuentan que en el mes de febrero el paro registrado en España se incrementó en 2.231 personas, pero que no nos cuentan que en realidad, bajó para 200 hombres y subió para 2.431 mujeres. En este mes las cifras son bajas, pero esto no es la primera vez que pasa. Un incremento neto del desempleo a costa exclusivamente de las mujeres.

Parece que la recuperación toma partido, parece que las fórmulas de crecimiento económico no están interesadas en hacer este tipo de análisis ni incorporar medidas correctivas de la desigualdad en el modelo laboral y que nos recuperamos, si a esta precariedad crónica se le puede llamar así, aceptando un modelo que incrementa las discriminaciones sin rubor y sin dedicarles la más minima atención. Todas las discriminaciones seguramente; las de género también.

Como siempre situaciones así requieren de intervención política. Sólo medidas de regulación y políticas activas pueden invertir una tendencia que conocemos y podemos predecir de forma certera, como es el caso de los efectos de la discriminación laboral de las mujeres. Necesitamos políticas que eviten que la recuperación tome partido y deje las oportunidades laborales, los salarios y las condiciones laborales de las mujeres al margen de la recuperación, como nos demuestran los datos que vamos conociendo.

Conozco algunas medidas que proponen los partidos, me gusta incluso la propuesta de una Ley de igualdad salarial que propone el PSOE y que ha incorporado al acuerdo con Ciudadanos. Me intereso, por tanto y estoy pendiente de la investidura, escuchando discursos, leyendo análisis. Gracias a Rafael J. Alvarez me hago las cuentas y caigo en la cuenta: La investidura es cosa de hombres. Diecisiete discursos, 1 candidato y 16 portavoces, 14 hombres y 3 mujeres, han sido la representación de un Parlamento de quien dependerá la ejecución de las medidas que podrían enmendar y corregir la situación de discriminación salarial y laboral de las mujeres. Vale. Creo que son demasiados datos para un solo día. Me voy a poner un brandy, que el martes tengo mani. Si gustan.

Publicado en el Blog Ellas de @Elmundo.es