El primer premio en el concurso oficial de agrupaciones del teatro Falla del carnaval de Cádiz 2016 lo ha ganado este año una pieza titulada Las dos de la mañana interpretada por la comparsa de Antonio Martínez Ares Los Cobardes. Dirigida por Rafael Velázquez. Todo señores, pero que interpretaban una pieza dedicada a reflexionar sobre las respuestas que desde el entorno cercano se dan a las situaciones de violencia de género y las consecuencias que esto puede tener.

¿Qué no se lo creen? Escuchen la pieza.

Pero no se crean que ha quedado ahí la cosa, otra comparsa, La vida es Bella, también en Cádiz, interpretaba en el concurso tambien un pasodoble dedicado a la dignidad de las mujeres y el largo de la falda. Una letra fantástica. Vean, vean.

Que en la larga y mayoritariamente masculina tradición de los carnavales, en la que la presencia de las mujeres se suele medir por la capacidad de lucir a partes iguales centímetros de piel y atuendos imposibles, se digan cosas como, “Mientras tu novio espécimen Neandertal, decida limitar con quien hablas o si no hablas, mientras se juzgue que no debes provocar y algún baboso te incomode mientras andas“, o cosas como, Mientras te llamen feminazi por lo que te corresponde, mientras el machismo se siga aceptando y caminado entre nosotros como si nada, lamentaremos el llanto todos los días del año de mujeres asesinadas”, –permítanme disfrutarlo-, son maravillosas.

Seguramente a estas alturas del artículo seguro que hay algunos habituales lectores que estarán preocupados por el hecho de que la irrupción de este tipo de contenidos vaya a acabar con la esencia de las tradiciones culturales carnavaleras del sur de España. No se preocupen.

Mientras todo esto ocurría en Cádiz, -qué grande es Cai-, en Málaga la Plataforma Tolerancia Cero contra la violencia de género, en colaboración con la Asociación para la Defensa de la Imagen Pública de la Mujer, ha denunciado el contenido de algunas de las letras de las piezasinterpretadas por las comparsas, por su alto contenido sexista que planteaban cosas tan fundadas en la gran tradición como que el papel de las mujeres en el carnaval es esperar que sus novios, maridos y el resto de los hombres de su entorno, acaben de pasárselo bien.

Se pueden evitar contenidos sexistas y contra la participación de las mujeres en todos los ámbitos. Incluso se puede hacer con cierto nivel de compromiso con los problemas y las discriminaciones contra las mujeres y la violencia de género, sin que se pierda ninguna esencia en el camino. El problema no es, por tanto que no se pueda, es que se quiera.

Publicado en el Blog Ellas de @ElMundo.es