Una parte importante de nuestra visión de la vida depende de lo que vemos, escuchamos y leemos en los medios de comunicación. A menudo, sólo a través de lo que cuentan podemos conocer realidades que nos rodean, pero que no forman parte de nuestra propia vivencia o del conocimiento adquirido por otros medios.

Por eso, en muchas ocasiones, la idea que tenemos de la realidad depende mucho de la forma en que las noticias, las opiniones, los reportajes, los documentales o simplemente los contenidos de entretenimiento nos cuentan las cosas.

Seguramente será por esto que siempre que se habla de sensibilización y cambio social en relación con la igualdad entre mujeres y hombres o en la prevención y erradicación de la violencia de género, se apela a la forma en que los medios de comunicación reflejan y construyen el relato sobre el papel social y los derechos de las mujeres, de las relaciones entre mujeres y hombres, o de los crímenes de violencia contra las mujeres.

Los medios de comunicación fueron aliados imprescindibles en la labor de denuncia que las organizaciones de mujeres feministas emprendieron en los años 90 del siglo pasado para la denuncia y el recuento de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, que las estadísticas oficiales no individualizaban.

Pero más de 20 años después, el debate sobre si la información que aparece en los medios tanto sobre la violencia contra las mujeres en general como sobre cada uno de los casos sigue siendo objeto de debate social, y en muchos casos de cuestionamiento sobre su calidad, tanto por parte de la sociedad civil como de profesionales del periodismo.

El pasado martes, en unas jornadas en las que participaron profesionales del periodismo y expertas en comunicación, promovidas por la revista mensual La Marea, se volvió a debatir sobre estos temas.

Se volvió a apelar a la necesidad de que la información sobre los asesinatos de mujeres superaran la barrera informativa de sucesos aislados y se trataran como lo que son, como un crimen que atenta contra los derechos humanos de las mujeres.

No es un tema nuevo, de hecho existen numerosos documentos de orientaciones y recomendaciones para elaborar informaciones de calidad sobre violencia de género y sobre los derechos de las mujeres. Sin embargo parece que no son suficientes, se sigue apelando a la necesidad de informar y sensibilizar a periodistas y responsables de medios para conseguir que estas recomendaciones e incluso protocolos que han elaborado diferentes medios de comunicación y asociaciones profesionales se apliquen.

Fue un lujo compartir este espacio de reflexión con profesionales que han conseguido mantener una línea ejemplar en esta materia y, aunque siempre es arriesgado lo de dar nombres por aquello de que siempre se queda alguien fuera, voy a dar algunos que demuestran que es posible intentar y conseguir hacer información que refleje la realidad de la violencia de género y sobre la desigualdad entre mujeres y hombres. Profesionales como Montse Boix, Mariola Lourido, Charo Nogueira, Celeste López o, en este mismo medio Rafael Álvarez, demuestran que se puede hacer buena información fuera del territorio seguro de los estereotipos.

Falta mucha gente en esta lista, especialmente profesionales jóvenes, que reclaman un mayor compromiso de los medios para poder seguir esta estela de información de calidad. A fin de cuentas, elaborar información de calidad cuando se habla de crímenes contra las mujeres no es más quesaber aplicar en ese ámbito cuestiones básicas de los códigos deontológicos profesionales; el respeto a la dignidad e intimidad de las víctimas, no justificación del delito ni justificación del delincuente. Así de fácil, pero así de complicado cuando ha de hacerse desde fuera de la idea persistente del crimen pasional, y cuando las prisas que,  a menudo, exige la actualidad informativa no son buen escenario para la reflexión.

Y luego están quienes opinan desde otros lugares, pero eso, como diría Atreyu, es otra historia.

Publicado en el Blog Ellas de @Elmundo.es