Ayer, 8 de marzo, y también los días anteriores, he estado participando en diferentes actos conmemorativos de esta fecha y he seguido las diferentes informaciones que se han dado en los medios de comunicación.

Hoy, como todos los años, tengo en mi correo diferentes valoraciones, incluida la que todos los años abre el debate sobre la veracidad de la historia de este día. Ya sabéis, lo de que si hubo o no el tan mencionado incendio, sobre si en realidad esto fue una iniciativa de las mujeres rusas, sobre que la propuesta nace en relación con el derecho al voto etc…, También he visto en la prensa las enanas valoraciones sobre la participación popular.

Desde hace muchos años, para mí el día 8 de marzo, es un día de celebración, un día para celebrar con otras, con todas, el hecho mismo de la reivindicación, que algún sinsabor que otro deja en la cotidianeidad del día a día. Y he de decir que tras algunos años sin acudir a “la mani” de Madrid, encontré ayer el punto justo.

Impresionante charanga, compuesta por las chicas de los diferentes grupos de samba de los barrios de Madrid. Impresionante ritmo, que se organizaba y respondía al grito de IGUALDAD.

Tengo fijada en mi memoria una frase que dijo Michelle Bachelet durante el viaje oficial que hizo a España al comienzo de su mandato. La presidenta chilena vino a decir que cuando le preguntaban el porqué de un gobierno paritario, ella contestaba “lo he hecho para que después de los Consejos de Ministros podamos bailar”.

Para las críticas decir que, evidentemente, creo que las mujeres podemos y de hecho hemos estado bailando solas a lo largo de toda la historia, pero me gusta la frase porque me parece que pone en evidencia la indisoluble relación que existe entre igualdad y armonía social.

Ayer fui testigo indirecta de otro momento igual. Como todos los años la cabecera de la mani de Madrid llegó a las puertas de la calle Atocha, con mucha antelación respecto a la mayoría de participantes. Mayoría que bajaba bailando a ritmo de samba. Cuando la samba llegó a las puertas de la glorieta, la fiesta no era fácil de parar y seguimos a ritmo de samba durante un buen rato.

Cuentan que alguien relacionado con la organización se acercó al grupo sambero para advertir que el acto ya había terminado y que debían poner fin a la música.

Cuentan que la respuesta fue: “Compañera, sigue bailando”.

Me gusta la idea de mantener y comparar la reivindicación con el baile. Me gusta, me ha gustado siempre la relación del 8 de marzo con un día festivo, de celebración por la lucha, de reconciliación con lo que nos queda, de reconocimiento del valor de nuestros propios desacuerdos. Quiero dar las gracias a las mujeres que, con su participación activa escenificaron exquisitamente esto. Quiero darles las gracias, especialmente, por ofrecer a mi hija un modelo diferente sobre la música de percusión. Quiero darles las gracias por la posibilidad de bailar. Pues eso, un año por delante para seguir bailando. ¿Dónde me puedo apuntar para tocar el próximo año?

(Para saber y ver más: http://batuseira.wordpress.com)