He estado en Francia, en Lille, en la conferencia que la presidencia francesa de la UE ha dedicado a la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo, titulada “œLa Igualdad profesional entre mujeres y hombres: un reto económico frente al desafío demográfico”. He asistido gracias a la gentileza del Ministerio de Igualdad, que nos ofreció a Fundación Mujeres la posibilidad de ocupar el espacio de participación para organizaciones no gubernamentales, que ofrecía la organización francesa. Parte de este post lo he escrito en un café de la Gare Lille Flandres, haciendo tiempo para ir al aeropuerto a intentar burlar la huelga de Air France, que amenaza con hacerme pasar una inolvidable noche en el aeropuerto de Lyon.
Confieso que acepté el viaje por motivos más cercanos a lo emocional que a lo práctico. Mi vida profesional está llena de recuerdos de viajes parecidos, hace ya algunos años, que me pusieron en contacto con las políticas de igualdad europeas y la gestión de la igualdad de oportunidades en el marco de las políticas de empleo. Lo siento, sé que hay cosas mucho más interesantes en la vida, pero esto sigue siendo el centro de mi particular interés y dedicación.
Iba dispuesta, por lo tanto, a disfrutar y aprender nuevamente de lo que pudiera encontrar, pero lejos de mis recuerdos sobre el valor y el contenido de los espacios de intercambio europeos, tengo que decir que, casi todo lo que he escuchado me ha decepcionado como pocas cosas en los últimos tiempos.
Una repetición del conflicto patronal-sindicatos, que puede ser perfectamente observado en el entorno doméstico, grandilocuencia autojustificativa de grandes empresas exponiendo lo que, erróneamente nos empeñamos en llamar buenas prácticas, que no han conseguido saltar el muro de su propio huerto, y, lo peor de todo, una alarmante confusión reduccionista entre igualdad laboral y conciliación de la vida familiar y profesional que pone los pelos de punta. Hasta tal punto se confunden uno y otro concepto que en la mesa de brecha salarial se habló de conciliación y en la mesa de conciliación se habló de promoción profesional, “œma dao miedo”.
Sólo puedo salvar una intervención feliz de Catelene PASSCHIER, Secretaria Confederal de la Confederación Europea de Sindicatos, que en relación con la integración de la igualdad de oportunidades en la gestión empresarial dijo, casi textualmente, lo siguiente:

Sin la regulación de ningún tipo de obligación por parte de las empresas en esta materia es difícil conseguir resultados. Si no hay una obligación legal es resultado dependerá de la buena fe de los empleadores y de la fortaleza de los sindicatos, que no son fuertes en todos los sectores ni en todas las empresas.

Pienso guardarme la frase para el momento, dentro de dos años y medio, en que haya que evaluar el contenido de nuestra Ley de Igualdad en esta materia. Además, la señora PASSCHIER se atrevió a apuntar una fórmula con la que estoy de acuerdo y que os transmito:

La integración de la igualdad de oportunidades en las empresas depende de tres tipos de actuaciones:

  • La regulación de una obligación para las empresas (y entiendo que se refería a algo más tangible que la obligación de negociar)
  • La promoción y establecimiento de incentivos desde las políticas públicas.
  • La actuación y voluntariedad de las propias empresas.

Por lo demás, la única reflexión que puedo trasladaros es que he tomado conciencia de la responsabilidad que España tiene en este momento en relación con el avance y el desarrollo de las políticas de igualdad en Europa. Sobre todo cuando se nos hacen propuestas de corte absolutamente tradicional e inmovilista, muy del gusto de las posiciones más conservadoras (y si no la propuesta de la certificación en materia de igualdad de las empresas realizada desde el gobierno francés, con carta de parentalidad incluida). Lástima no haberlo podido comentar in situ con nadie.
La próxima conferencia de éstas va a ser con motivo de la presidencia de la Republica Checa. Y en la clausura del evento francés estuvo la señora Dzamilia STEHLIKOVA, según el programa, ministra de los derechos del hombre y de las minorías étnicas de este país, que será la responsable de la organización, en mayo de 2009, en Praga. Como veis la cosa promete ya incluso desde la denominación del propio Ministerio (si ya sé que hago una traducción interesada del francés, pero si no fuera por estas cosas…), así que, lo siento chicas, pero, aunque no conozco Praga, le toca a otra ir a justificar la traducción al castellano. Yo he cubierto mi cupo hasta 2010. Por cierto, muy bonito Lille.