¿Cómo puede ser falsa una denuncia que no se ha interpuesto?

¿Cómo puede haber gente que se alegre de que un hombre pueda haber sido falsamente acusado por una mujer?

¿Cómo puede ser que un exministro que contribuyó a aprobar la Ley de Violencia de Género, no sólo se vea involucrado de forma directa en un caso de violencia de género, sino que además parezca estar siguiendo el peor de los manuales del presunto maltratador en sus repetidas manifestaciones públicas?

¿Cómo puede ser que un caso de violencia de género se esté dirimiendo a golpe de entrevista de presuntos en los medios de comunicación en torno a lo que parecen argumentos recién sacados del manual de las peores prácticas?

Desde que el lunes pasado se conociera la imputación del ex ministro Juan Fernando López Aguilar por un caso de violencia de género que ha conocido una jueza canaria a través de una investigación policial, miles de perfiles en las redes sociales, de esos que no cejan en su empeño de criticar la legislación contra la violencia de género, no han tenido problema en celebrar y alegrarse de que un hombre pueda estar siendo víctima de una denuncia falsa.

Mientras tanto, otras muchas personas no somos capaces de reponernos del todo del asombro y la pena que nos causa la historia al completo, protagonista y alusión a denuncia falsa incluida, y un itinerario informativo que está ya rayando la exhibición impropia, con la sorprendente colaboración de sus protagoanistas.

Como otras muchas personas, mujeres feministas, hombres comprometidos con los derechos de las mujeres, comparto además una preocupación sobre el daño que un episodio de estas características puede suponer nuevamente respecto de la credibilidad y el apoyo social e institucional que la ley necesita para funcionar adecuadamente.

Pensaba dedicar este artículo a explicar la diferencia que existe entre una denuncia falsa y denunciar hechos que no son constitutivos de delito, denunciar hechos que aun pudiendo ser un delito no pueden ser probados de forma suficiente y retirar una denuncia. Todas ellas posibilidades de sobreseimiento y absolución en los casos de violencia de género, que no incluye, casi nunca, el que las mujeres mientan. Porque las mujeres que denuncian, en términos generales, no mienten.

Pero dado en nivel de morbo que está alcanzando todo esto, vamos a dejar las aproximaciones técnicas y estadísticas para mejores momentos y me voy a limitar a compartir una de las reflexiones que hacía una amiga (Especialista en igualdad) en su muro de Facebook.

Cuando este tema se resuelva judicialmente la denuncia puede ser falsa o no, el imputado podrá ser culpable o no. Pero sea cual sea el resultado, eso no hará que todas las denuncias sean falsas, ni que todos los hombres sean unos maltratadores, ni siquiera en potencia. Ninguna de las dos cosas. Un caso sólo es un caso por muy notorio que sea, por mucho que nos duela o nos asombre.

Así que hoy, tras haber contribuido a la difusión de la macroencuesta sobre violencia de género y haber condenado los últimos asesinatos cometidos. Tras haber pedido rectificación a la Guardia Civil por querer minimizar la violencia contra las mujeres utilizando materiales inadecuados en sus campañas, y luchando contra la misma pena y tristeza que me produce cada caso que conozco, toca lo de siempre: Pedir a la justicia que sea diligente, pedirle a los medios de comunicación que sean responsables y un buen tratamiento mediático, y alegrarme, añado yo, de que haya instituciones y partidos políticos que hayan entendido que las normas que garantizan la tolerancia cero con la violencia de género están para aplicarlas sin excepciones.

Así es como yo, junto con otras muchas amigas, me consta, quiero retratarme con este tema, y que cada quien haga lo propio, retratándose con sus fobias y sus odios como desee.

Más de medio millón de mujeres han sufrido violencia física o sexual por parte de sus parejas o exparejas en el último año. Más de dos millones y medio dicen que le tienen miedo a su pareja. ¿Cómo quiere retratarse usted con este tema?

 Publicado en el Blog Ellas de @Elmundo.es