En 1995, se celebró en Pekín la Cuarta Conferencia Mundial de las mujeres de Naciones Unidas, en la que se acordó una plataforma de acción con 12 áreas críticas para lograr la igualdad y empoderar a las mujeres en todo el mundo. La Plataforma de acción fue firmada por 189 gobiernos y sin duda constituyó un hito en el compromiso político de lucha contra la desigualdad y la violencia contra las mujeres.

Sucede que por estos días, en la sede de Naciones Unidas de Nueva York, se conmemora el 20 aniversario de esta histórica conferencia y con tal motivo, en la 59 Sesión de la Comisión de Naciones Unidas sobre la condición de la Mujer (CSW), se está realizando una valoración de los avances conseguidos y fijando compromisos para el futuro.

Se han hecho discursos sobre los avances pero sobre todo sobre los retos pendientes. La propia Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, ha hablado en su discurso de que el progreso de los últimos 20 años en relación con los derechos de las mujeres ha sido lento, desigual y es frágil hasta tal punto que gran parte de lo que se ha ganado en estos 20 años está bajo amenaza.

Y es que, básicamente, la historia de la Plataforma de Acción de Pekín se construye a partir de compromisos incumplidos en materia de igualdad, especialmente en relación con la financiación y la asunción de responsabilidades por parte de los Gobiernos en la mejora de la situación de las mujeres. Y durante todo este tiempo, a pesar de las revisiones periódicas, los instrumentos que ha tenido Naciones Unidas para pedirle responsabilidades a los estados, no han sido muchos, de manera que  se han podido pasear sin problemas por las Sesiones de la CSW estados como Arabia Saudí, Turquía o el mismísimo Vaticano, actor muy importante en la fijación de compromisos en materia de igualdad.

Quizá sea por esto por lo que tampoco es tan raro que 20 años después de la histórica conferencia de Pekín, en más de 170 países de todo el mundo aún persisten barreras legales que impiden que las mujeres y las niñas tengan los mismos derechos y libertades que los hombres y los niños y muchas legislaciones en las que la igualdad entre mujeres y hombres no cuentan con un reconocimiento pleno.

En este escenario, cabría esperar que los Líderes mundiales hubieran llegado a compromisos para reforzar las actuaciones en materia de igualdad, pero no ha sido así. De hecho más de 1.000 organizaciones feministas y defensoras de los derechos de las mujeres de la sociedad civil han firmado una declaración denunciando tanto la falta de transparencia en las negociaciones que se han llevado a cabo para la firma de los compromisos en materia de igualdad, como la falta de ambición del documento finalmente acordado.

Dicen desde la 59 Sesión de la CSW que tal vez en el 2030 alcanzaremos los objetivos de participación de las mujeres, si los estados quieren, claro está, porque a la vista de los compromisos firmados si no quieren, no habrá nada que impida que en el 2030 alguien, en este medio o en otro cualquiera, les cuente que hace 35 años hubo una histórica conferencia mundial que perseguía la igualdad de derechos para las mujeres, que aún estaremos esperando. Y así todo el rato. ¿Cuántos años tendrá usted en el 2030?

 Publicado en el Blog Ellas de @Elmundo.es