Ya han sido tres los Debates del estado de la Nación en los que ha participado este Gobierno y el presidente Rajoy en calidad de tal. El primero sobre lo mal que le habían dejado todo; el segundo, el año pasado, anunciando el final de la crisis y éste que acaba de terminar para explicarnos lo bien que estamos y lo mucho mejor que estaremos en el ámbito de lo social.

En relación con la igualdad y las mujeres, en los dos primeros, algunas agencias y medios de comunicación nos llamaron a algunas organizaciones de mujeres para recabar nuestra opinión sobre la ausencia de menciones en relación con la discriminación y la situación social y problemas específicos de las mujeres españolas. Esta vez no ha pasado ni esto.

Porque si un mérito ha tenido la trayectoria del presidente en relación con los Debates del estado de la Nación, es que ninguna de las prioridades en materia de igualdad entre mujeres y hombres han merecido ni una sola mención en ninguno de sus tres discursos. Y esto, a pesar de que algunos de estos problemas han estado muy presentes a lo largo de esta legislatura.

La deriva de la reforma del aborto le ha costado al Gobierno un ministro; la violencia de género sigue su deriva y se han venido poniendo en evidencia a lo largo de los últimos años la insuficiencia de las medidas en marcha y graves contradicciones entre las propuestas de los organismos específicos en esta materia con las propuestas que se hacen desde otros departamentos ministeriales. En materia de empleo, la separación de las cifras entre mujeres y hombres es cada vez más evidente tanto en brecha salarial como en paro registrado, y este Gobierno ha conseguido, por primera vez en más de 30 años, que caiga la población activa femenina cuando aún estábamos muy lejos de los niveles medios europeos.

Nada de todo esto ha merecido respuesta y atención por parte del presidente del Gobierno que no ha mencionada nada de todo ello ni en ésta, ni en ocasiones anteriores. Y la estrategia, desgraciadamente, ha funcionado, porque de hecho se ha conseguido que la desigualdad entre mujeres y hombres haya desaparecido de los análisis sobre los contenidos políticos del debate. Enhorabuena a quienes así lo han planificado.

Puede ahora que alguien piense que, en realidad, la propuesta de ayuda para las familias monoparentales sí es una medida a favor de las mujeres. Pero en este caso me voy a remitir a lo que, por ejemplo, la Federación de Asociaciones de madres solteras lleva diciendo desde hace mucho tiempo.

Hay en España un número indeterminado de familias monoparentales que puede oscilar entre las seiscientas mil y el millón setecientas mil. La variación se debe a que ni siquiera se cuenta con un registro oficial ni con un concepto jurídico que defina a este tipo de familias. Entre el 60 y el 70% de estas familias tienen un solo hijo o hija. Prácticamente el 90% de las familias monoparentales tienen como persona de referencia, a una mujer. Si le añadimos los requisitos de renta y situación que seguramente tendrá la letra pequeña de este anuncio, que aún no conocemos, dudo que esta medida vaya a alcanzar a mucho más del 10% de las familias monoparentales de este país.

Muchas de las organizaciones sociales que representan a estas familias llevan mucho, pero que mucho tiempo pidiendo una ley que defina el estatus de las familias monoparentales al menos al mismo nivel con que tenemos definido el estatus de familia numerosa para poder beneficiarse de las ayudas y desgravaciones fiscales, becas y demás beneficios sociales que se les reconocen a estas.

Para hablar de igualdad y para proponer medidas que apunten a ella y sean eficaces en el resultado hay que tener, al menos una idea certera de lo que se está manejando. Si no es así nos salen churros como estos que deben de ser muy útiles en tiempos electorales pero que nos dejan como estamos o, incluso peor. Así que Rajoy, en definitiva, sigue sin hablar de mujeres y de sus problemas.

Publicado en el Blog Ellas de @ElMundo.es