En relación con la protección de los niños y las niñas que viven situaciones de violencia de género en sus familias, nos ha dicho hace seis meses Naciones Unidas, en un dictamen de Comité para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres, (CEDAW), que posiblemente España no estaba haciendo lo suficiente para proteger a los hijos e hijas de las víctimas de la violencia de género. Lo ha hecho en el marco de la reclamación del caso de Ángela González Carreño por el asesinato de su hija durante el desarrollo de unas visitas con su padre, condenado por violencia de género.

En este contexto, hacía tres recomendaciones específicas. La primera, que se tomaran medidas para que los antecedentes de violencia de género sean tenidos en cuenta a la hora de otorgar regímenes de visitas, que se vigilara la respuesta institucional ante la violencia de género y que se formara específicamente al poder judicial sobre estos aspectos.

Estamos a la espera de conocer la respuesta del Gobierno de España en relación con esta resolución, pero en principio no se puede sino reconocer que todas estas recomendaciones son muy acertadas, ya que a lo largo de los últimos años no hemos dejado de conocer casos en los que no se ha protegido a debidamente a menores en casos de violencia de género, algunos de ellos incluso con resultados muy trágicos que han supuesto el asesinato de menores.

Además otros instrumentos legales, como el convenio de Estambul, recientemente ratificado por España, en el que se establecen obligaciones similares para los estados firmantes, respecto a la consideración que el poder judicial ha de darle a las condenas de violencia de género para determinar la custodia y los regímenes de visitas y estancias entre un maltratador y los menores.

De lo de que la Ley de Medidas de protección integral ya recomendaba en el año 2004 que los jueces valoraran la posibilidad de retirar la custodia y las visitas a los maltratadores, mejor ya no decimos nada, que lo tenemos gastado de tanto repetirlo.

Y sobre lo de extender las medidas de protección que se dictaminen a favor de las víctimas de la violencia de género y extenderlas a sus hijos e hijas que aparece recogido en el Estatuto de la Victima, creo que no hace falta mencionarlo ya que el propio Gobierno hace gala de esta medida en muy repetidas ocasiones como una de sus propuestas estrellas contra la violencia de género.

Pues bien, acabamos de conocer la propuesta que hace el Ministerio de Justicia para intentar, nuevamente, sacar adelante el anteproyecto de Ley sobre el ejercicio de la corresponsabilidad parental que dejó pendiente el anterior equipo y que el Ministro Catalá asumió con entusiasmo.

Cómo se llega desde todo lo anterior a una propuesta de texto que dice textualmente  “que el Juez podrá establecer, si lo considera conveniente para la protección del interés superior de los hijos, (…) y, singularmente, a la entidad y gravedad del delito cometido, a la naturaleza y duración de la pena fijada, y a la reincidencia y peligrosidad del progenitor, un régimen de estancia, relación y comunicación respecto de ellos” refiriéndose a los supuestos de condenados en firme por violencia de género, incluso en casos muy graves, incluso en atentados contra la vida de la víctima, es algo que definitivamente alguien me tiene que explicar.

Que el propio texto asuma que a esto, como existe cierta posibilidad de que salga mal, el juez le debe hacer seguimiento, es algo que no puedo comprender por mucho que me lo expliquen.

Y así llevamos más de una década intentando argumentar que un maltratador no es un buen padre, diciendo que no se protege a los menores adecuadamente en los casos de violencia de género, mientras pasan uno tras otro los gabinetes y cargos públicos del ministerio de justicia, que parece tienen decidido no dar respuesta ni a Ángela González Carreño, por el daño producido, ni a los no pocos menores que tienen que convivir con el riesgo de que en juzgado  piensen que lo mejor para su libre desarrollo es que se relacionen con normalidad con quien maltrató o incluso asesino a su madre. Todo bien.

Publicado en el Blog Ellas de @Elmundo.es