De tanto en cuanto las noticias se hacen eco de la escasa presencia de las mujeres en los consejos de administración de las grandes empresas. Se hacen seminarios valorativos sobre la evolución y se ponen las luces y las sombras sobre cómo está este tema en España.

Los últimos datos colocan a España en un 16% de presencia femenina en los consejos de administración de las grandes empresas. Nos felicitamos por la subida respecto del año anterior, nos apenamos por aquello de seguir por debajo de la media europea y nos avergonzamos ante la evidencia de que la paridad, ese 40% que se recogía como objetivo en la Ley Orgánica para la igualdad efectiva en el 2015, no se va a cumplir.

Así que hace tiempo empecé a cultivar la esperanza en el horizonte 2020 que propone la normativa europea que se aprobó la pasada legislatura, con el impulso de la comisaria Reding, para conseguir la paridad en las empresas de toda Europa.

Esta propuesta directiva, establece deberes para los Estados miembros en esta materia. En detalle dice que en cada país se deben regular las obligaciones de las empresas en relación con los procedimientos de selección de sus consejos de administración y que si una empresa que cotiza en bolsa en Europa no tiene un 40% de mujeres entre sus administradores no ejecutivos, la nueva ley le exigirá que introduzca un procedimiento de selección para los miembros de su consejo de administración que dé prioridad a las candidaturas femeninas cualificadas. También dice que los Estados miembros deberán establecer, a título individual, sanciones apropiadas y disuasorias para las empresas que incumplan.

Sí, ya sé que esta información no es de actualidad, pero se da el caso de que está a punto de acabar la tramitación parlamentaria del Proyecto de Ley por la que se modifica la Ley de Sociedades de Capital para la mejora del gobierno corporativo. Se debatirá en los próximos días en el Senado. Es en este proyecto de Ley donde deberían haberse incorporado las normas en relación a la igualdad de género en los consejos de administración, pero no parece que ni al Gobierno, ni a la mayor parte de los grupos políticos del Congreso y el Senado les haya parecido importante este tema.

La norma propuesta por el Gobierno no recoge objetivos de participación (40%) ni plazo de ejecución (ni 2015, ni 2020, ni ningún otro). En este escenario de lo de las sanciones mejor ni hablamos. El debate parlamentario ha dado lugar a la presentación de unas pocas, muy pocas enmiendas relativas al tema (IU en el Congreso y la Entesa y el Grupo en el Senado), pero tampoco ninguna recogía la integridad de las propuestas europeas.

A punto de acabar la tramitación parlamentaria el texto sigue intacto y casi con toda seguridad, se rebajará de esta forma el tibio escenario de voluntariedad en la incorporación de mujeres a los consejos de administración que proponía la Ley de igualdad del año 2007 para las empresas, que, a partir de la aprobación de esta Ley, sólo quedarán obligadas a decir que están intentando tener más consejeras, pero que por mucho que lo intentan no les sale, eso sí, en informe anual. Por cierto, que si alguien quiere el formulario y el texto básico para pasar el trago no tienen más que llamarme, que de eso ya sabemos mucho.

No vamos a cumplir con las indicaciones europeas respecto de este tema, pero además, teniendo en cuenta la complejidad en la preparación de una legislación que afecta a las normas del gobierno corporativo de las grandes empresas, casi podemos aventurar que el 2020 tampoco será el año en que los consejos de administración de las grandes empresas españolas cumplirán con el objetivo de una participación equilibrada. Se ha perdido una oportunidad más. Tendremos que empezar a pensar en clave de 2028, o incluso más allá.

Así que no nos mareemos más. No vamos a tener participación de mujeres y hombres en los consejos de administración de las grandes empresas porque las normas de funcionamiento que podrían procurarlo simplemente no lo incluyen, y la tibia posición que España mantuvo en el debate sobre la normativa europea, se ha traducido en una evidente negativa a asumir las propuestas europeas en el marco de la legislación nacional. Por favor, que alguien lo diga en alguno de los próximos seminarios que se organizarán al respecto. Y, ya que estamos de peticiones, que alguien de de baja la Web Objetivo 15, impulsada por el anterior Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad que da como penita verla ahí tan ausente, en el limbo de las Webs institucionales olvidadas, tan inmóvil viendo pasar el tiempo y sin nadie que la atienda desde el año 2010.

Publicado en el Blog Ellas de @Elmundo.es