La semana pasada conocimos los datos del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género, del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), correspondientes al segundo trimestre de este año.

Las conclusiones de este informe no se alejan de las tendencias ya detectadas por informes anteriores: bajan las denuncias, suben las retiradas de las denuncias y bajan las concesiones en las órdenes de protección.

Datos preocupantes de acuerdo con las propias palabras de la presidenta de este Observatorio, especialmente si consideramos que las mujeres asesinadas este año, según los datos de la Delegación del Gobierno para la violencia de género del Ministerio de Sanidad, ascienden al menos a 42 casos, de las cuales, 12 mujeres habían denunciado la situación de maltrato.

La relación entre el tratamiento judicial de la violencia de género y las oportunidades de salida que tienen las mujeres víctimas y sus hijos e hijas de la situación de violencia es muy grande. Si la respuesta de la justicia es buena habrá más mujeres que denuncien, que no se retiren del proceso, que puedan contar con más medidas de protección y que finalmente puedan rehacer su vida.

No sé si han visto una serie de televisión que se está emitiendo actualmente en Telecinco los martes por la noche, muy de noche, y que cuenta con el apoyo y la colaboración del Ministerio de Sanidad Política Social e Igualdad. Se llama “Amores que duelen y es muy recomendable para entender cómo se producen las situaciones de violencia en la vida cotidiana. Se van a emitir un total de 8 capítulos, que tratan de las historias personales de mujeres que sufrieron brutales agresiones por parte de sus parejas o exparejas, pero que, hoy pueden contarlo. Son supervivientes. Mujeres que, en muchos casos tras un intento de asesinato, han podido reconstruir su vida.

En esta serie nos cuentan el largo camino que vivieron hasta llegar a la última agresión. Porque no se empieza con golpes, se empieza de otras formas. Afortunadamente estas mujeres están hoy a salvo, pero tras cada capítulo me queda una duda.

Recomendamos que se corte el ciclo de la violencia antes de llegar a situaciones de grave riesgo para la vida y la seguridad de las mujeres. Esto significa que hay que denunciar y apartarse de la situación de violencia lo antes posible pero ¿cuál hubiera sido la suerte de estas mujeres si hubieran denunciado la situación de violencia cuando aparecieron las primeras vejaciones, los primeros insultos?

Y estoy en estas cuando leo que un juez de Sevilla ha archivado la causa abierta contra un hombre que supuestamente amenazó con matar y “rajar la barriga” insultó a su esposa con expresiones como“amargada”, “loca” o “gorda”, que se frotaba su cepillo de dientes contra sus testículos, que la menospreciaba de forma reiterada, como persona y como profesional, que ponía en peligro la seguridad y la vida de ella y de su hijo con acciones como conducción temeraria, porque el juez considera estos hechos como muestras de grosería, egoísmo y desconsideración, fruto de la mala educación del sujeto, que no merecen una respuesta penal.

O me acuerdo de la absolución de José Bretón en relación los malos tratos psicológicos denunciados por su esposa Ruth, la misma noche de la desaparición de sus hijos.

O de ese otro caso de un juez que, hace algún tiempo,  estimó que un hombre te haga llegar un mensaje diciendo que “va a tener que ir como las zorras, mirando por la calle para adelante y para atrás, porque en cualquier momento la voy a matar”, no puede ser considerado una amenaza relacionada con la violencia de género porque el término “zorra” en esta frase no es vejatorio.

Me emociona cada capítulo de “Amores que duelen”, porque no se convierten en amores que matan y por la vitalidad y la transformación que se ve en sus protagonistas, pero no siempre es así. Hay resoluciones judiciales que duelen y espantan y de cuyo análisis podríamos extraer conclusiones sobre por qué no somos capaces de terminar con los casos más graves de la violencia de género y por qué la historia  de las mujeres supervivientes se construye a partir de ese día en el que estuvieron a punto de morir.

¿Cuál será la historia de las 12 mujeres asesinadas este año que habían denunciado? Habrá que esperar a la película.

Publicado en el Blog Ellas de @Elmundo.es