Fundación Mujeres
Debería haber comenzado a escribir este relato el día 27 de febrero por la tarde. El cambio horario primero y, después, la saturación de información y la confusión en el marco de una organización caótica, el cansancio acumulado de una estancia mucho más larga de lo deseado, de lo necesario en realidad, han tenido la culpa de los más de cinco días de retraso.
Estoy en Nueva York, en la 54 sesión de la CSW, de seguimiento de la cuarta conferencia Mundial sobre la Mujer o más familiarmente Beijing +15. He participado en el Foro de Ong´s Celebrado durante los días 27 y 28 de febrero y posteriormente en la Conferencia de Naciones Unidas y eventos paralelos.
Si hubiera empezado a escribir ese mismo día hubiera contado muchas cosas sobre el desarrollo del Foro de ONG, el desbarajuste organizativo de la conferencia, la tibieza de las posiciones de los Estados, el poco ambiente reivindicativo, una reflexión sobre si la quinta conferencia si o no, encuentros y reencuentros con otras participantes, y un reconocimiento y homenaje a Marvel, ya que he comprendido la necesidad de crear superhéroes capaces de moverse por este particular matrix vertical que es Nueva York. Hubiera incluido alguna anécdota que otra como lo chocante de celebrar una reunión de organizaciones de mujeres en los locales del ejercito de salvación, que una joven de la Universidad Francisco de Vitoria nos ha llamado pedazo de viejas a las representantes de las organizaciones de mujeres españolas, o que me he encontrado con dos imágenes de productos elaborados por Fundación Mujeres en una presentación de un portal elaborado por UNIFEM.
La declaración aprobada por los Estados desde luego no es del gusto de las organizaciones. No es de extrañar, ya que uno de los punto habla de beneplácito por los avances conseguidos, que ya les vale. Son bastantes las iniciativas que se han puesto en marcha para contestar esta declaración y exigir mayores compromisos tanto a la ONU como a los propios estados miembros, entre ellas la de organizaciones reunidas en torno al caucus europeo, que han decidido presentar una queja en relación con la organización y los contenidos tratados en Beijing + 15.
La red WIDE, ofrecio al caucus europeo un papel con un planteamiento de queja sobre los contenidos y el procedimiento con los que nos está ¿castigando? (quizá demasiado duro pero por ahí le va) la 54 Sesión de la CSW. En un acto que al menos parecía coorganizado, o mejor liderado, (lógicamente) por el Lobby Europeo de Mujeres y WIDE, se leyó este papel, presentado por WIDE, que sólo se entregó una vez el caucus, mostró su complacencia con el contenido, (estrategia de los procedimientos asamblearios vieja y patriarcal que te cagas). Se quedó en que el documento se cerraría a la mañana siguiente y así ha sido, pero no en el lugar en que se citó a las participantes de esa primera reunión, sino en otro distinto, en una reunión mucho más restringida (Esta jugada tampoco está mal). A pesar de lo, al menos, descortés del gesto, la cosa no habría tenido mayor importancia si no fuera por algunas de las diferencias que hay entre el primer y el segundo documento y por el hecho de que no se han aceptado las aportaciones realizadas desde el caucus.
Se ha añadido el siguiente punto entre las cuestiones que se solicitan a la Secretaría General de Naciones Unidas:
“Protecting the policy space of countries so that they will have the flexibility to determine their development pathways consistently with universal women´s rights and global commitments”
(Lo pongo en inglés, porque si no, aquí hay gente que no se entera. No hablan idiomas.)
No deja de ser sorprendente esta propuesta de flexibilidad, en un contexto de incumplimiento casi generalizado de los compromisos de la plataforma de acción de Beijing por parte de los Estados. ¿Estamos realmente reclamando mayor espacio para la interpretación de los mandatos de la plataforma para quienes no la están cumpliendo, algunos de los cuales sabemos que no la quieren cumplir? No creo que este deba ser el mensaje de las ONG´s aquí presentes o, al menos, no de las feministas.
Por el contrario, no se ha aceptado la propuesta presentada por diferentes organizaciones españolas que decía lo siguiente:
“Considerar esencial para la consolidación de los derechos de las mujeres, la importancia de que los estados estén libres de las influencias religiosas, particularmente en aquellos asuntos directamente relacionados con los derechos de las mujeres.”
Párrafo, sin duda evidentemente mejorable, pero que recoge una de las preocupaciones que está flotando en el ambiente durante la celebración de esta Conferencia y no sólo para las españolas. También, por ejemplo, para las francesas que han presentado su propia declaración sobre el tema y formó parte de las conclusiones presentadas en el foro de ONG´s por las americanas del norte y las latinoamericanas. Casi se puede decir que la idea cuenta con múltiples apoyos entre las ong´s, probablemente para disgusto de muchos.
Las razones de la no aceptación: lo hemos presentado en castellano y fuera de procedimiento (Procedure, what procedure?). Si no se presenta en inglés, parece que no vale, en un contexto de relación donde la lengua se usa como elemento de exclusión. Lo raro es que me lo han dicho dos españolas, que como seguramente tampoco hablan idiomas, se lo vamos a poner en inglés para ver si así se enteran.
“To consider the importance of states being free of religious influences, particularly in those matters directly related to women´s rights, as essential for women´s rights consolidation.”
Creo que he tardado como 10 minutos, con un poco de ayuda, eso sí, lo cual no está nada mal considerando mi nivel de inglés, aunque sin duda se tratará como el original en castellano, de un texto mejorable. Probablemente me ha facilitado bastante la labor el hecho de que yo estoy completamente de acuerdo con esta idea mientras que parece que hay gente, de las que sólo hablan inglés, que no deben estarlo, a pesar de autodenominarse feministas (¿o era expertas en género y desarrollo?, ahora mismo no me acuerdo). De todas formas qué podía esperarse de estas reuniones que se celebran “en el Church”.
Entre otras, hay dos organizaciones españolas que figuran entre las firmantes de este nuevo texto acordado en el marco del procedimiento reglamentariamente autoestablecido y no informado; la campaña Muévete por la igualdad, financiadas por Aecid, de quien desconocía que fuera una organización, pero que al menos, aquí, se mueve como si lo fueran (lo cual es enormemente extraño teniendo en cuenta que esta campaña está soportada y participada por tres organizaciones que, sin embargo, no aparecen en el documento), y la coordinadora española de ONGD de quienes no esperaba yo, o al menos no de forma tan abierta, mayor coincidencia con la “flexibility” que con lo de la “consolidation of the women´s rights”
Tiene cierta guasa que entre las firmantes del documento siga figurando el caucus europeo, que de acuerdo con mis impresiones, no se ha manifestado sobre este segundo documento sino sobre el primero, sin que se haya consolidado la oportunidad de realizar las aportaciones de una forma transparente, tal y como se comprometió. No parece que esto importe mucho en Nueva York. Con las ganas que tenía yo de decir lo de que la declaración ignora la lenta y parcial implementación de la PAB, que le vamos a hacer. Si así se construyen los acuerdos no me extraña nada que las declaraciones de los Estados digan esas cosas sobre la importancia de los avances.
Para quienes hemos participado en este proceso parece que sólo hay dos opciones; tragar con lo de la flexibility para hacer llegar a la Secretaría General de NU las quejas sobre Beijing+15, sobre un documento que en realidad han cerrado unas pocas, pero que aparece firmado por el caucus europeo; o la versión de CELEM, coordinadora española de apoyo al Lobby europeo de mujeres, que está difundiendo el primer documento que, con las aportaciones realizadas, ha sido aplaudido y refrendado en diferentes reuniones por organizaciones de mujeres de todo el mundo, pero que, no parece que vaya a ser finalmente presentado en ningún sitio. Aun confío que a la vuelta, las organizaciones de mujeres españolas, hagamos algún gesto que repare estas confusiones varias.
Hay mucha marcha en NY, pero hace mucho frío, en más de un sentido, es “mu cansao”, muy inútil, muy sin verguenza y yo, me quiero ir a mi casa, no sin antes decir que a la próxima jovencilla, o mística del desarrollo, progre o conservadora, de esas que dicen que no se meten en política, investidas de razón y buen rollito solidario con las identidades, la vida o cualquier otra cosa, que me llame vieja feminista institucionalizada, le voy a contestar de acuerdo con los patrones del patriarcado que, parece ser lo que se lleva esta temporada.
Estoy en Bamako, en una reunión del Comité de seguimiento de la Red de Mujeres africanas y españolas por un Mundo Mejor. Gracias a la Oficina de la OTC en Bamako, nos hemos podido acercar al Hospital Point “G”. La visita comienza con la broma evidente. Hemos compartido un rato con las mujeres acogidas en un centro para el tratamiento de la fístula, que en Malí, una país en el que la mayoría de las mujeres ha sido mutiladas, y donde la incidencia de la fístula es de más de 300 mujeres por cada 100.000 partos. La media de hijos/as por mujer es superior a seis. Nos han contado lo que les pasa. Las que consiguen llegar a un centro como éste pueden curarse, pero la edad o el tiempo transcurrido desde el parto disminuyen las posibilidades de recuperación. Si tras tres operaciones no se ha conseguido la recuperación de la mujer, las posibilidades de curación disminuyen y también pierden prioridad para ser tratadas. Para las mujeres mayores es lo mismo.
Las que no se curan no pueden volver a sus casas, no pueden trabajar. Tienen que quedarse allí. No tienen donde ir. Cuidan allí de sus hijas, que nos han sonreído y correteado entre nosotras mientras duraba el encuentro. No sé que más decir. Sé que hay mucha gente intentando cambiar esto, sé que hay fondos de cooperación y organizaciones apoyando diferentes iniciativas. He escuchado también que hay gente trabajando para formar a médicos y en la sensibilización social para evitar las gravísimas consecuencias de esta horrible lesión, que tanto tiene que ver con la falta de capacidad de las mujeres a poder decidir sobre su cuerpo y su salud y a la pervivencia de horribles prácticas contra la integridad de las mujeres. Hacen falta todos los esfuerzos y es necesario exigir a los Estados que se hagan cargo de la salud de las mujeres.
Nunca me ha gustado recurrir a historias individuales para ilustrar problemas tan graves como éstos. Siempre he pensado que la pena no es un buen sentimiento y soy de las que prefiero trabajar a llorar. Pero no puedo evita contar que he conocido a una mujer de poco más de 20 años que ya ha sido operada tres veces y aún sigue en el centro. No se como se llama. Estaba llorando. También he escuchado a una mujer mayor que nos ha dicho: “Esta es una enfermedad terrible. Muchos días no tengo fuerza para levantarme, pero es necesario hacerlo para lavarla ropa y generar recursos para mantener el centro. Somos una comunidad y tengo que levantarme. Pero es muy duro”. Tampoco se como se llama. También se ha quedado allí. No es justo.
Tengo más cosas que contar de esta reunión de la Red de Mujeres africanas y españolas por un mundo mejor pero, ahora, no puedo.
Preámbulo
Una de las primeras veces que estuve en Bruselas, un compañero, Raúl, me dijo que la Grand Place le recordaba de alguna manera a la Plaza Mayor de Cáceres. Evidentemente la afirmación no estaba basada en motivos arquitectónicos, sino en un “queséyo?” de la forma que ambas plazas tienen de integrarse en la estructura y la vida de la ciudad. Desde entonces, cada vez que he viajado a Bruselas, casi siempre por motivos de trabajo, no he podido evitar este recuerdo.
Raúl tiene gran parte de la culpa de la relación afectiva que yo tengo con la Grand Place. No puedo por menos que agradecerle que, gracias a aquella tontería que comentamos, hace ya muchos años, (seguro que él ni se acuerda), cada vez que voy a Bruselas, a poco que pueda, haga una particular peregrinación, convirtiendo lo que la mayor parte de las veces son incómodos y nada agradables viajes de trabajo, en un ejercicio evocador muy reconfortante; el repaso de mi itinerario de vida desde un momento de mi niñez en que me sentaba en las escaleras de la Plaza Mayor de Cáceres, y el significado que para mí ha tenido una ciudad como Bruselas y haber trabajado con cuestiones relativas a las políticas comunitarias. Hacía, además, mucho tiempo que no lo hacía “in situ”.
Muchos recuerdos, la mayor parte muy gratos. Mucho aprendizaje y también muchas expectativas, especialmente en relación con las políticas de igualdad de oportunidades y los derechos de las mujeres. Gran parte de las cosas que hoy sé y pienso sobre las políticas de igualdad, tienen mucho que ver con las políticas comunitarias, con la Comisión europea, con el Parlamento, y en muchas ocasiones, son cosas que tengo entrelazadas con los recuerdos de los viajes a Bruselas y una panorámica de la Gran Place. De ahí a Cáceres y vuelta a empezar. ¡Que tonto! ¿no?
Ayer, con motivo de mi participación en las jornadas “Hacia una nueva estrategia de igualdad de género de la UE”, organizadas por la Comisión de los derechos de la Mujer del Parlamento Europeo, tuve tiempo para cumplir con el ritual completo. Cogí el metro en Shuman, bajo el Berlaymont, me bajé en la Gare Crentral, y de ahí me fui caminando, bajo la lluvia, eso sí, que me tuve que comprar un paraguas, hasta entrar en la Grand Place. Paseo hasta la Bourse, cerveza de trigo en Le Roi d´Espagne y compra de bombones en Leónidas. (Sí ya se que la mayoría prefiere los Godiva, pero esto, también, es una cuestión afectiva). Al final hasta salió un poquito el sol. Perfecto.
Tan reconfortada estoy, que me cuesta mucho contar lo que pasó en la jornada y que debería narrar para ser coherente con la temática de este blog y el título de este post. Pero me suelen pasar estas cosas cuando los recuerdos son mejores que los acontecimientos. (Suspiro y fundido en negro)
El relato de la Jornada.
Tengo que elaborar aún, el punto de decepción que tengo con el tono global del debate en el que ayer participé. Estoy segura, quiero estarlo, que en la elaboración de la nueva estrategia se acabarán imponiendo las cuestiones que buscan un impulso serio de las políticas de igualdad en el ámbito europeo que, además, acelere el desarrollo de las políticas de igualdad en los Estados Miembros, como ya ha pasado en otros momentos. Estoy casi segura que el planteamiento de los derechos de las mujeres y la transversalidad considerada desde el enfoque se su eficacia y el rendimiento de cuentas, serán criterios que estén presentes en la elaboración de esta nueva estrategia, o al menos quiero creerlo y así lo expuse. Pero lo cierto es que estuvimos mucho más tiempo hablando de los problemas específicos de inclusión social que tienen las mujeres y de la forma de “compensar” el esfuerzo y la dedicación de las mujeres a las tareas de cuidado, que de los cambios estructurales que son necesarios para que estas situaciones, sencillamente no se produzcan.
Contradicciones muy grandes, ya que mientras algunas, por ejemplo, proponíamos estrategias de presupuestos de género que incluyeran una revisión de los incentivos fiscales a las familias, que en realidad son un desincentivo para la participación sociolaboral de las mujeres, otras hablaban de la necesidad de reforzar la libre elección de las mujeres y de los sistemas de ayuda a las familias. Mientras algunas hablábamos de la necesidad de equilibrar los permisos de hombres y mujeres en relación con las tareas de atención y cuidado en un horizonte temporal razonable, utilizando para ello la legislación, otras hablaban de que hay cosas en la vida que no se pueden legislar.
Hubo incluso algunas perlas impropias de una jornada que se suponía debía debatir sobre retos a partir de lo hecho en materia de políticas de igualdad en la UE. La experta italiana, demógrafa, que hizo un repaso sobre las diferentes situaciones de exclusión social de diferentes colectivos de mujeres, llegó a insinuar que la situación de pobreza de las mujeres solas con cargas familiares, como consecuencia de una ruptura matrimonial, es de carácter temporal y que se resuelve si la mujer encuentra otra pareja. (Es completamente en serio)
Hubo otra. Una eurodiputada inglesa, componente de la comisión de los derechos de la mujer, le preguntó a Belinda PYKE, directora de igualdad entre mujeres y hombres de la Comisión Europea, si la forma correcta de dirigirse a ella era como “señora” o “señorita”. (De verdad, también es en serio)
Más allá de las anécdotas, que hubo más, he vuelto a cobrar conciencia de la responsabilidad que tenemos quienes sabemos de los estratégico de las políticas de igualdad para el bienestar común y el desarrollo social, político y económico. Los logros en la transversalidad y la apuesta por poner este tema entre las primeras prioridades de la agenda política en los Estados y en las instituciones internacionales, han conseguido que en la mesa del diseño y el desarrollo de las políticas de igualdad se siente mucha más gente. Lo malo es que muchas de las nuevas personas invitadas no han participado de las expectativas y los retos planteados en los instrumentos anteriores. Por lo tanto, vuelta a empezar.
Me encuentro tantas veces con este problema, en forma de choque frontal contra muro, que espero, impaciente, que a alguien se le ocurra algo para saltarlo o bordearlo como sea. Pero, de momento, a mí no se me ocurre nada más que insistir, resistir y ser paciente, y es una tarea colectiva que afortunadamente tiene buenas colaboradoras, pero que es muy aburrida.
También hubo cosas buenas. Me encantó, como no podía ser de otra manera, Sylvia WALBY; el planteamiento de la Comisión parece no estar del todo mal, y además, se está alimentando de las aportaciones del Lobby europeo de Mujeres y, afortunadamente, tenemos eurodiputadas que saben cual es la dirección que hay que seguir. El resultado nos llegará en breve ya que se va a evaluar la hoja de ruta y se iniciará el proceso de elaboración de la nueva estrategia. De hecho ya se está haciendo. Creo que el papel que podemos jugar desde España es enormemente importante y es una impresión compartida por varias de las eurodiputadas presentes. Son muy importantes las propuestas que puedan hacerse desde el Gobierno y desde la Presidencia española. Y a las demás, más nos vale estar pendientes del proceso proponer y presionar en lo que podamos desde aquí y participar activamente en los procesos de consultas que se abran, porque las posiciones detractoras estaban allí y hablaron. ¡Vaya que si hablaron!
Queda mucho trabajo por hacer y seguramente no queda más remedio que recalendarizar las expectativas: No es nuevo para mí, lo llevo haciendo, en lo que se refiere a las políticas europeas, desde el 94. Me consuelan los recuerdos, lo aprendido en el camino, la Grand Place y el chocolate belga.
Nota de autorecordatorio: Tengo que escribir más a menudo, que si no me pongo muy pesada y escribo textos muy largos.
Y dice un juez en Sevilla que a él no le gusta la Ley.
Esto bien podría ser la primera estrofa de una sevillana para la próxima feria de abril, aunque me cuesta mucho más encontrar rima para lo siguiente que dice el susodicho juez, y cito literal de los entrecomillados que han aparecido en diferentes medios de comunicación, “porque se trata de una normativa inspirada en la “dictadura” del “feminismo radical”, que vete tu a saber que es esto y que guarda una sorprendente coincidencia con lo que llevan diciendo algunas organizaciones contrarias a la Ley integral contra la violencia de género, desde el mismo momento de su aprobación.
La consecuencia de estas declaraciones que voluntariamente nos ha “regalado” este señor juez en medios de comunicación de gran difusión, ha sido, entre otras, que varias organizaciones de mujeres hayamos pedido al Consejo General del Poder Judicial que abra una investigación para determinar si tales declaraciones, contra una ley vigente, aprobada por unanimidad en el Congreso de los Diputados y que ha superado ya algunas de las cuestiones de inconstitucionalidad que pesaban contra ella, pudieran ser objeto de una falta, en relación con las responsabilidades y obligaciones que tiene un juez.
Lo siguiente es que, el juez, se queja de persecución amenazas y acoso por parte de las organizaciones que nos hemos quejado y por parte de la Presidenta del Observatorio de la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial, a quien por cierto este juez acusa de manipular y falsear la información oficial sobre violencia de género que ofrece.
No sé si el juez tiene o no derecho a decir que no le gusta la Ley, pero desde luego no creo que pueda acusar a miles de mujeres de perversas que se dedican a presentar denuncias falsas contras los pobres de sus maridos, ni a las organizaciones feministas de defender una ideología totalitaria, ni al legislativo de falta de juicio, ni al ejecutivo de vendido, ni a sus superiores del Consejo General del Poder Judicial de manipuladores de datos oficiales, y esperar que no pase nada por respeto a su libertad de expresión. En cualquier otro contexto laboral esto es, como poco, causa de despido, pero este juez dice que se siente acosado y herido por las respuestas dadas a sus acusaciones, y ha presentado querellas varias. Por cierto, que también ha matizado algunas de las afirmaciones contra la Ley que hacía en los primeros artículos aparecidos.
Con todo esto, creo que tenemos material suficiente para al menos tres de las cuatro estrofas de nuestra copla para la feria de abril. Seguiremos pendientes para la cuarta.
No doy crédito. O puede que sólo esté muy sensible, ya que en un mundo en el que la comunicación manda, a veces dudo de mi instinto y de la primera impresión que me producen determinado tipo de cosas. Lo dejo a interpretación de quien lea.
Por ejemplo, me ha resultado absolutamente paradójico el hecho de que las quejas vertidas a la defensora del lector de el diario el País sobre el artículo de Revanchismo de Género, de Ernesto Lynch, publicado en una tribuna de opinión el pasado jueves (y ya siento tener que volver a citarlo) hayan tenido como consecuencia inmediata que esta defensora plasme en su artículo dos líneas argumentativas que son justo lo contrario de lo que se pretendía con estas quejas, a la sazón:
Perdone, pero no nos quejábamos sólo por las opiniones de este señor, que se cuentan por miles entre los militantes del postmachismo y que ya sabemos que piensan de nosotras que somos unas necias, sino de la decisión de dar a las mismas un lugar preferente, una tribuna desde donde verterlas.
Cabe preguntarse por tanto por la utilidad de la figura de la defensoría, ya que el efecto inmediato ha sido la reafirmación, en contra de la opinión de un buen número de lectoras y lectores. Tambien cabe preguntarse cómo es posible que un diario que, como dice la defensora en su artículo, ha pretendido posicionarse a favor de la lucha contra la violencia de género, considera necesario en el debate de la igualdad, opiniones de dudoso gusto democrático, ya que se discute el hecho de que la igualdad entre mujeres y hombres tenga que ser real y efectiva.
Seguramente el camino de la construcción de una igualdad real y efectiva debe conducirnos a un debate social sobre las nuevas formas de relación entre mujeres y hombres, de hecho este debate ya se está produciendo, pero, si algo sobra en el mismo, son las opiniones añorantes de un orden social que relegaba los derechos de las mujeres tras la cortina de otros supuestos beneficios sociales, tal y como hace el autor del artículo, que tan necesario les ha parecido a las personas responsables de este diario.
Desde luego yo, aunque es una opinión personalísima, me abono, en este caso, a Julieta Venegas para decir, ¡Qué lástima!, pero adiós. Me parece evidente que este diario no quiere contar entre sus filas con lectoras que, como yo, nos sentimos heridas por artículos de esta guisa. Me “desapunto” del debate en estos términos ya que sólo persigue la crispación, me cansa y me hastía, porque me obliga, cada vez, a empezar desde el principio.
Mira que soy necia al pensar que, con el actual desarrollo legal y con las miles de mujeres que demostramos día a día que ya no es posible volver atrás, que hablamos y manifestamos nuestros desacuerdos, que explicamos hasta la nausea por qué no es posible añorar los modelos de organización social responsables de la desigualdad social, debería ser fácil identificar los argumentos de quienes nos prefieren, inconstitucional y antidemocráticamente, en otros lugares. ¡Qué lástima!
Se acerca la conmemoración del día internacional contra la violencia de género, 25 de noviembre. Como siempre por estas fechas crece el interés informativo en relación con las medidas y los casos de violencia en nuestro país y he querido dedicarle un espacio en este blog al tema, con algunas de las últimas noticias que han llamado mi atención en este sentido.
Hoy mismo podemos encontrar la noticia de que la audiencia de Cantabria dice, que en una relación de noviazgo, no puede haber violencia de género. O sea, que un propio de 16 años puede acosarte, amenazarte a ti y a tus amigos, montarte escándalos callejeros hasta convertir tu vida en un infierno, todo ello porque no quieres continuar una relación afectiva con él, pero esto no es violencia de género, sino episodios relacionados con el enamoramiento adolescente, siempre según la audiencia de Cantabria.
Y quiero que ahora la Audiencia de Cantabria nos explique cómo se supone que debemos explicarles a los y las adolescentes qué es la violencia de género en las relaciones afectivas. Si no conceptualizamos como violencia de género lo que se produce en su realidad cotidiana, cómo podemos pedirles no repitan estos comportamientos cuando sean mayores. Desde luego nosotras, Fundación Mujeres, que trabajamos en la prevención de la violencia de género con adolescentes, no sabemos cómo hacerlo.
Quiero poner este contenido de resolución judicial al lado de las palabras que utilizó en su defensa el hoy ya declarado culpable por quemar a su novia hace unos meses en la localidad de Alcalá de Henares que dijo, textualmente, que “no la quería tanto como para matarla”. Seguramente, pensaba este señor, que si no hay amor verdadero tampoco hay violencia de género y vista la sentencia anterior, parece que no era tan mal argumento como inicialmente me pareció. Cabe preguntarse si este asesino comparte fuentes educativas o culturales con alguna de las personas responsables de la redacción de la sentencia dictada por la audiencia de Cantabria.
Desde luego es una pregunta retórica, pero valga esto para denunciar que seguimos estando rodeadas de un potente argumentario patriarcal, profundamente machista y despreciativo para con los derechos de las mujeres y tremendamente tolerante con las agresiones que se producen contra las mujeres en las relaciones de pareja. Nuevas versiones readaptadas del crimen pasional, del que parece no podemos librarnos ni con agua caliente.
Por último en este recorrido de perlas varias, no puedo dejar de mencionar la tribuna aparecida ayer en el diario El Pais titulada Revanchismo de Género y firmada por el escritor Enrique Lynch, que dice cosas como la siguiente:
El revanchismo “de género” es lo que ahora se airea y se difunde por innumerables medios públicos y privados y que, en un país vergonzantemente árabe y misógino como es España, no sólo bastardiza una cuestión -la relación entre hombres y mujeres- que es de una enorme complejidad, sino que subsidiariamente no ha hecho sino aumentar de forma alarmante la tasa anual de actos de violencia machista al lanzar a las mujeres al choque con machos ignorantes y brutales, hombres que -nunca olvidemos esto- han sido gestados, amamantados, criados y formados por mujeres. Bestias educadas por féminas, bárbaros que, más tarde o más temprano, caerán sobre ellas de forma implacable.
Más o menos que las mujeres, responsables de la educación de esas bestias pardas a las que llamamos hombres, nos da ahora por reclamar la igualdad y claro, pasa lo que pasa. Él ya nos ha advertido, así que no nos quejemos si luego nos matan, ya que debe caer sobre nuestras conciencias su profecía de que los crímenes de mujeres van a aumentar con tanta reclamación de la igualdad. Ahí queda eso.
Lo siento, pero no. Parece que este año tampoco hará buen tiempo en la conmemoración del día 25 de noviembre. No será este año tampoco el que consigamos que la condena social a la violencia contra las mujeres sea unánime y sin fisuras.
Menos mal que la Corte Interamericana ha fallado hoy a favor de las mujeres víctimas de ciudad Juárez, condenando al Gobierno mexicano por pasividad ante el feminicidio que se vienen cometiendo en esta ciudad, a la vista de todo el mundo, y que no ha habido forma de poder juzgarlo dentro del Estado de Mexico. Por fin las palabras de diferentes funcionarios de este país, incluidos el fiscal general, diciendo que la forma de vestir y la forma de vida de estas mujeres, de quienes dijo que no iban precisamente a la iglesia, podían justificar sus muertes.
Seguiremos.
He pasado dos días en Baeza, entre amigas, en el Centro de Formación Carmen de Burgos como ponente de una mesa que proponía una reflexión en torno a la gestión de los cambios políticos desde una perspectiva feminista.
No puedo por menos que agradecer a las organizadoras, el Instituto Andaluz de la Mujer, a su Directora Soledad Pérez y, especialmente, a Mercedes Cabrejas, la confianza y el honor que me han regalado, porque confiar en mí para intervenir en el mismo espacio de Karen Mulhauser, asesora en temas de igualdad de Barack Obama y Hannah Foster, prestigiosa defensora de los derechos humanos y los derechos de las mujeres africanas, es sin duda, una perfecta definición y prueba de aprecio y amistad. No puedo tampoco dejar de agradecer la generosa presentación que hizo mi amiga Puri Causapié. Difícil encontrar un contexto mejor. Gracias a todas.
Ha sido fantástico escuchar de boca de Karen Mulhauser la reflexión sobre las relaciones entre discriminación de género y discriminación racial en Estados Unidos, sus reflexiones, dudas y decisiones a lo largo de las pasadas primarias y las razones de su apuesta por Obama. Y qué voy a contar de Hanna Foster, compañera de aventura en la Red de Mujeres Africanas y Españolas, que volvió a ponernos a todas los pelos de punta con la determinación y los esfuerzos que hace, día a día, la sociedad civil africana por arrancar de los estados, compromisos para con los derechos de las mujeres, en un contexto enormemente difícil.
Mi reflexión sobre el tema me volvió a llevar a terrenos sobre los retos que tenemos en este momento las mujeres españolas y europeas en relación con la consecución de la igualdad de oportunidades y el pleno desarrollo de los derechos de las mujeres en el contexto actual. Como siempre, vuelvo a los retos de las organizaciones de mujeres feministas y a los objetivos de la incidencia política en momentos como éste, de crisis económica, pero también, de crisis de un modelo de desarrollo en el que no es posible concebir el futuro constreñido a una frontera territorial y sin la participación plena de las mujeres.
Durante los días que ha durado el encuentro de Baeza, se ha hablado de economía, de nuevas tecnologías, de desarrollo sostenible y de participación política. Temas que deben ser prioritarios en las agendas de trabajo, generación de discurso y elaboración de propuestas de las mujeres que estamos comprometidas con la igualdad y el feminismo. Todo ello en un contexto de crisis y con una irrenunciable vocación internacional. Las mujeres occidentales que vivimos en países desarrollados no podemos permitirnos que los derechos de las mujeres, sus vidas y su seguridad, continúen siendo arrasados en muchas partes del mundo. Necesitamos espacios de cooperación social y política en el ámbito internacional. Tenemos las mejoras propuestas de desarrollo, pero es necesario hacerse oír.
La realidad va, en muchas ocasiones más deprisa de lo que nosotras podemos asumir desde la acción y la militancia feminista. Por ello, es fundamental reforzar la participación social y política de las mujeres. Hay que superar el enfoque de organizaciones de mujeres que trabajan casi de forma exclusiva en el empoderamieto individual de las mujeres, en el desarrollo de la participación básica en los derechos de ciudadanía. La participación de las mujeres en la sociedad civil debe dejar de ser considerada como un objetivo finalista para convertirse, definitivamente, en un instrumento de cambio y, para esto, es necesario continuar fortaleciendo, de forma decidida las organizaciones de mujeres, desde un punto de vista cualitativo, y las redes y espacios de colaboración con vocación de incidencia política, en los ámbitos locales, nacionales e internacionales. ¡Es tanto lo que podemos aprender y hacer juntas!
Es esencial que haya mujeres en la primera línea de participación política y los últimos años en España pueden ser un ejemplo de cómo alentar y normalizar, vía normativa, esta participación. Entre el 40 y el 60 por ciento, ni más ni menos, no sobra ninguna, sea cual sea su opción ideológica y su postura política, empaticen o no con los planteamientos de la agenda política del feminismo. Es necesario separar este objetivo de la presencia equilibrada de las mujeres en la política, de la necesidad de que los temas relativos al desarrollo de la igualdad de oportunidades y los derechos de las mujeres estén en la agenda política. En este caso la demanda es sobre contenidos y criterios y prioridades de Gobierno. Ojala que sean mujeres feministas las que planteen estos temas, pero no se trata de lo esencial y no podemos condicionar la participación de las mujeres en política a su relación con determinados temas. Esto vuelve a ser una limitación adicional para las mujeres que no nos podemos permitir.
Si queremos mujeres comprometidas con el feminismo en la primera línea de la acción y la decisión política, tendremos que desplegar estrategias de apoyo para “nuestras candidatas” desde la sociedad civil. Nuevamente pactos, acuerdos y redes de mujeres. No hay otra forma de conseguirlo y tal vez tengamos mucho que aprender de la forma de hacer las cosas de las norteamericanas.
Como veis, he tenido en Baeza, una oportunidad de pensar y hablar del futuro y de estrategias, que ha sido como una bocanada de aire fresco el mismo día en que miles de personas (ya no me atrevo a decir cuantas), en Madrid, se empeñaban en desenterrar el debate contra la regulación del aborto, en el que sólo queda decir “Piénsalo bien”, porque todo lo demás, por una y otra parte, ya está dicho y es irreconciliable. Es decir, con todos los respetos, un aburrimiento.
El domingo lo dediqué a cuestiones domésticas y a mis abalorios que, frente a estos dos planos de la realidad cotidiana con los que tengo que convivir, me ayudan mucho a equilibrar mi ánimo y mi espíritu.
Ayer estuve en la presentación del un libro de Consuelo Barea y Sonia Vaccaro, titulado “El pretendido síndrome de alineación parental” que viene a poner un poco de cordura en el debate social que en torno al SAP.
No voy a extenderme mucho en torno a los contenidos del acto, ni sobre la crítica de la nefasta utilización judicial que se está haciendo de este pretendido síndrome en nuestro país, en primer lugar porque ya lo he expresado en otros artículos de este blog y, en segundo, porque seguro que las autoras lo cuentan mucho mejor que yo.
El asunto es que en el acto de presentación estuvieron varias mujeres que llevan a sus espaldas varios años de pelea judicial relacionada con la custodia. Madres que no están con sus hijas e hijos, que han visto como tras la ruptura matrimonial, lejos de librarse del acoso de sus ex parejas, han iniciado un itinerario por el túnel de la justicia en este país, que parece no tener fin. Mujeres a las que se juzga por las malas relaciones de sus exparejas con los hijos e hijas de ambos y que, entre otras cosas gracias al pretendido SAP, encuentran un muro de incomprensión y descrédito difícil de soportar. Mujeres acusadas por el sistema de ser malas madres, frente a individuos a los que se les perdona todo bajo el paraguas de la duda razonable y la tibieza de la vara de medir que se les aplica.
Pocas asimetrías son tan gráficas, tan palpables y sangrantes como la valoración del cuidado y atención a menores se hace para con las madres y con los padres en relación con la custodia tras la ruptura de la convivencia, en los casos en los que existe conflicto entre los progenitores. Es difícil creer lo que está pasando, pero los relatos en primera persona que se escucharon en este acto dejan poco lugar a la duda. Casos como el reciente de María Salmerón en Sevilla, también ilustran este despropósito.
Ayer compartí un rato con estas mujeres, con Esther, con Puri, con María, también con sus madres, que no dan crédito a lo que están viviendo. Sus historias son tremendas, pero es aún más impresionante la dignidad de su pelea.
Si cada vez que escucho y leo los argumentos de algunas organizaciones que defienden la imposición judicial de la custodia compartida o están dedicadas a publicitar el SAP como un instrumento judicial válido en la resolución de los conflictos de custodia, no puedo evitar ver que son muchos otros los intereses que están encima de la mesa, ayer estuve con mujeres capaces de tragarse las lágrimas y de mostrarse fuertes con el corazón roto, para conseguir una convivencia digna con sus hijas e hijos. Y como no puedo prescindir ni evitar las evocaciones de la sólida formación que recibí, la imagen del juicio del rey salomón estuvo jugueteando por mi cabeza durante todo el día. Los derechos de las y los menores no se defienden con divisiones y repartos, sino con acuerdos y decisiones judiciales lógicas, y ellas lo saben y lo demandan.
Ayer estuve con mujeres que me demostraron que he tomado partido por la postura correcta y que merece la pena seguir insistiendo en la dirección de la reivindicación de los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades y de trato en todos los temas, pero particularmente en éste. Merece la pena escucharlas y están dispuestas a contarlo.
Las podéis encontrar en http://plataformalunarm.foroes.net/
Me salgo completamente de la temática de este blog, pero los dos últimos partidos de la selección española de baloncesto masculino, creo que lo merecen.
Gracias por el espectáculo y por mostrarnos, aunque sea una vez en nuestra vida, que tambien se puede ganar sin sufrir… demasiado, ya que las primeras fases casi nos cortan el aliento y la esperanza, y que no es una seña de identidad cultural el perder los partidos en la última canasta.
Aprovecho la ocasión para reivindicar a la selección española de baloncesto femenino, y a las de otras disciplinas deportivas, que tambien nos han acostumbrado a éxitos internacionales aunque no sean tan sonados y celebrados como el de ayer.
Y para volver definitivamente al redil de la temática del Blog, aprovecho para reclamar una revisión de las condiciones de la práctica del deporte femenino de élite, que aún plantea algunas asimetrías poco comprensibles en el marco de la Ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Queda pendente un análisis más profundo de este tema, en una futura ocasión.
Por motivos familiares que no vienen al caso, desde hace algunos años, estoy enterada de los detalles de organización y puesta en escena de la romería político-festiva de Rodiezmo . No tengo particular opinión sobre esta celebración anual, ni sobre la simbología que se le ha querido dar a este acto como arranque del curso político por parte del actual Presidente del Gobierno.
Hoy, sin embargo, a la vista de los ríos de tinta y retahíla de voces y opiniones sobre la imagen informativa del Rodiezmo ´09, no me queda más remedio que dedicarle un minuto al tema en este blog.
Hasta donde yo sé, todos los años la puesta en escena ha sido muy parecida; internacional, puño en alto, etc… (Yo, además, suelo tener una ristra de ajos como consecuencia del evento, pero esa es otra historia.)
Miren ahora atentamente esta fotografía:
¿Qué será lo que ha despertado el interés, la extrañeza y la crítica de tanta gente, precisamente este año? ¿No se han dado cuenta de cómo era la coreografía de este acto hasta este año? ¿Por qué?
Francamente no se si es bueno o malo, que cuando aparecen en las fotos mujeres, en este caso jóvenes, con altas responsabilidades políticas, las gentes en general, y en particular quienes se ocupan de darnos ideas sobre lo que tenemos que pensar, parecen mostrarse más atentos y sensibles a lo que ven. (¿Será por esto que en el podium de la vuelta ciclista hay dos mujeres entregando el trofeo? Aprovecho para plasmar la duda, porque me lo preguntó mi hija ayer y no supe que contestar.)
Lo bueno, es que, evidentemente, se dan cuenta de la presencia.
Lo malo, es que el simple hecho de estar despierta el espíritu crítico de muchas personas, sobre todo cuando el papel deja de ser accesorio y ornamental para convertirse en protagonista.
Que cada cual saque sus propias conclusiones, pero para mí que hay quienes no saben como mostrar el malestar que les produce ciertas imágenes de cambio social.
Licenciada en derecho, especialista en políticas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, especialmente en el mercado laboral.
Directora de la Fundación Mujeres desde el año 2001.