La crisis en el sector textil y de la confección no es una novedad de esta crisis actual en la que nos encontramos, ya viene de bastante más atrás, la deslocalización de la producción lleva produciéndose en estos sectores desde hace años, Galiza lleva sufriendo pérdidas de puestos de trabajo y precarización de los que se mantienen desde entonces. No es necesario destacar que tanto el textil como la confección son sectores históricamente feminizados y poco movilizados.

El caso de Caramelo, como otros, se veía venir, pero la situación se agravó desde noviembre, cuando las trabajadoras comienzan a observar un mayor bajón de producción, comienzan las negociaciones con la empresa y en un período de 3 o 4 meses se producen 87 despidos pactados.
La semana pasada la empresa comunica que tiene intención de proponer un ERE y comienzan las movilizaciones, en el ERE se proponen 237 despidos en la planta de producción de la Grela, que tiene una plantilla de 450 personas aproximadamente, mayoritariamente mujeres, sobre un 80%. Este dato es uno de los que la empresa está maquillando de cara a la opinión pública diciendo que Caramelo dispone de una plantilla de 800 personas, pero no es el caso, el ERE afecta a la producción no al comercio, en esas 800 personas de las que hablan se incluye al personal de tiendas. En cualquier caso que los despidos supongan un 30% o un 52% es diferente, pero no dejan de ser 237 personas, principalmente mujeres que quedan en la calle, pero ya sabemos que el empresariado y la prensa siempre manejan los datos en el beneficio de los mismos.
Actualmente Caramelo pertenece en un 92% a Manuel Jove y en un 8% a la Xunta de Galicia. Después del vivido en el tema FADESA y la participación de la Xunta durante el proceso, ¿cabe alguna esperanza de que este ERE se resuelva, tal y como plantean desde la plantilla, con cambios en el proceso productivo y no con los despidos? Pinta mal la cosa!
Según las trabajadoras de Caramelo cambios en la producción podrían mantener cierta solvencia en la empresa, unas marcas como las que se producen en la planta de la Grela con calidad en la ejecución y en los tejidos permitirían mantener los precios de mercado con márgenes de beneficio, pero desde hace años esto ya no es así, con la deslocalización de la producción se pretendió ahorrar en los costes de trabajo y ahora también en los costes de los materiales, y siguen pretendiendo vender a los mismos precios, cuando Caramelo no es una marca especialmente popular en lo que a precios se refiere.

El viernes se presentó el ERE después de un último intento de negociación entre la plantilla y la empresa, los términos no variaron y no sólo se presentó el ERE sino que se leyó la lista de nominadas y nominados a abandonar sus puestos de trabajo en estos tiempos tan poco propicios para la recolocaciones, sobre todo cuando estamos hablando de perfiles con serias dificultades de acceso al mercado de trabajo, muchas de las mujeres que ayer se propusieron para ser despedidas son mujeres que comenzaron a trabajar en Caramelo en los años 70 o en los 80, que actualmente tienen entre 40 y 60 años, que seguramente cuando comenzaron a trabajar no tenían el grado de necesidad que después sí se tenía por circunsatancias de la economía global, que no tienen otra experiencia ni, posiblemente, otras expectativas tal y como está el sector, que van a tener serias dificultades para incorporarse a la economía formal y, por tanto se reubicarán, las que puedan, en sectores aún más precarizados (talleres subcontratados de otras empresas del sector, las que más suerte tengan, empleo doméstico en la economía informal y/o desempleo las menos afortunadas) con todo lo que esto les va a suponer para sus pensiones.
Otra parte de las personas que ayer escucharon sus nombres son mujeres más jóvenes, con un nivel formativo medio/ bajo, con algunas posibilidades más de recolocación en sectores feminizados y, por tanto precarios o viceversa, en este perfil podemos observar la diferencia con el que ocurrió también en los últimos tiempos en el sector del telemarketing, que vino sufriendo un proceso similar al que ahora vivimos en la confección, despidos masivos, cierres de empresas en otro de los sectores feminizados de los que vivía mucha de la ciudadanía más joven de la ciudad, una diferencia es que en este sector el reciclaje profesional es, si cabe, algo más sencilla, las personas del telemarketing tienen, de media, un mayor nivel formativo, las funciones realizadas contemplan trabajar con las nuevas tecnologías, marketing, atención a la clientela… trabajos que pueden dirigirse a otras profesiones y permiten esa recolocación en otros sectores de los que sí parece que, en A Coruña, la crisis no afecta y seguimos desfrutando de nuevas aperturas de centros comerciales, grandes superficies en las que quizá abran alguna tienda que venda ropa de Caramelo, fabricada en China, y tratando de que una experta en marketing consiga convencer a alguien para que pague 600 euros por un traje, que cuesta una ínfima parte y de la que los beneficios seguirán redundando en los grandes empresarios que manejan nuestra economía junto con nuestros políticos, y utilizo los posesivos en primera persona porque por desgracia, aunque una sería más feliz tratando de ignorarlos, tengo familiares, amigas y compañeras que quedan en la calle porque el señor Jove quiere seguir siendo más y más rico con el beneplácito del Xunta de Galicia, que da igual de que color sea va a seguir apoyando incondicionalmente todas sus decisiones como hizo el bipartito en el caso FADESA y como hará ahora el PP, qué más dá quien mande aquí, el margen de actuación es limitada.
Durante el mes de mayo hay convocadas huelgas y movilizaciones en la empresa, espermos que sirva de algo!
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